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Escuela Lacaniana de Psicoanálisis del Campo Freudiano
20 de mayo
Homenaje a Jacques Lacan celebrado en la ELP de Madrid
Escrito por ELP Madrid   
Miércoles, 12 de Octubre de 2011 22:28

Libro La vida de Lacan 

Continuó el acto con la presentación del libro La vida de Lacan, de Jacques Alain Miller. Carmen Cuñat, presidenta de la ELP de España, y miembro de la AMP, y Santiago Castellanos, así mismo, miembro de la ELP, y de la AMP, realizaron sendas reseñas del libro.  

Carmen Cuñat mencionó el contexto y los hitos en que surgió el libro La vida de Lacan. Jacques-Alain Miller habría considerado necesario realizar un seminario sobre la vida de Lacan, con el fin de contrarrestar las injurias y difamaciones vertidas sobre su vida durante estos últimos treinta años. Decide entonces dar vida a Lacan en sus propios cursos, más allá de los conceptos teóricos, y así, el curso de 2009-10 lo dedicó a la vida de Lacan y a su legado.  

En ese contexto, y en el marco de la conmemoración en París del aniversario del fallecimiento de Lacan, se produjeron una serie de peripecias relacionadas con editoriales y editores, que trataban de apartar de los actos conmemorativos a Jacques-Alain Miller, el recopilador de los seminarios de Lacan. Curiosamente, pretenden relanzar el nombre de Lacan pero borran el de Miller, quien dedicó su vida y su esfuerzo a mantenerlo vivo.  

Sin embargo, invitan a Élisabeth Roudinesco, conocida historiadora del psicoanálisis que en su nuevo libro repite lo que ya había escrito en otras versiones sobre Lacan, con ambigüedad, no sin odio, y con esa dosis de morbo que le permitió durante años vender sus libros. Entre las calumnias que vierte Roudinesco está acusar a la familia de Lacan de no haberle dado sepultura con el rito católico, como era el deseo de Lacan. Judith Miller, en su calidad de hija de Lacan, decide llevar el asunto a los tribunales.  

Y aunque Miller pidió expresamente que ese curso sobre la vida de Lacan no fuera difundido, los responsables de la revista La Causa Freudiana, le pidieron a Miller que publicase, al menos, alguna de las secciones de su curso titulado La vida de Lacan. Es ahí cuando decide su publicación. Como Carta a la opinión ilustrada Miller decide que “es el momento de oponerse de manera decidida a la difusión de una imagen lamentable de Lacan, el hombre, y a unas biografías difamadoras”.  

A continuación, Santiago Castellanos, situó el libro, no en el registro de la biografía, sino en el de la ética de la vida de Jacques Lacan. Trazó algunas pinceladas sobre su contenido y sobre los comentarios que vierte en él Jacques Alain Miller. Ubicó, en su comentario, una serie de significantes, rasgos y elementos de la persona de Lacan. Por ejemplo, hizo referencia a su rebeldía, desplazada por el mismo Lacan hacia el psicoanálisis, y señaló la afinidad de esa rebeldía con la rebelión de las mujeres. Mostró un Lacan transgresor que desafiaba la ley hasta en las cosas más pequeñas. Un Lacan que se sostenía en un deseo fuera de las normas y que intentaba, obstinadamente, cuestionar el orden del mundo. Un deseo, sin embargo, no temerario, sino prudente.  

Santiago Castellanos opinó, al respecto del contexto en el que surgió La vida de Lacan, que esta campaña que se está haciendo toma una significación que va más allá del recordatorio de una enseñanza y su trasmisión, para tomar una dimensión política. Considera necesario valorar el hecho de que Miller se encargase de mantener viva esa enseñanza, que dedicase toda su vida a establecer sus seminarios, a impulsar la fundación de escuelas, a constituir la AMP y contribuir, de esa manera, a que el psicoanálisis se universalice y no sea borrado del mapa por los recelos y odios que suscita en tantos escenarios del saber.  

Después de la presentación del libro La vida de Lacan, tomaron la palabra Carmen Cuñat y Graciela Sobral para contar la experiencia en la que vieron a Lacan en persona, Carmen Cuñat con ocasión de la Conferencia de Lovaina y Graciela Sobral cuando vivía en París, durante los primeros años de su exilio argentino, y asistió a dos clases de su curso El momento de concluir, en la facultad de derecho. Se destacó a Lacan encarnando su decir en las escansiones de su discurso.   

Lacan después de treinta años 

El deseo de Lacan propició que su enseñanza se trasmitiese de forma universal, hizo que el movimiento psicoanalítico perdurase, poniéndolo al día y dotándolo de instrumentos capaces de mirar de frente a lo real con el que hay que tratar. Desde este sentido se le rinde este homenaje: Lacan como maestro.   

Y es que algo muy vivo perdura, algo que sigue operando a través del tiempo y que ningún otro saber puede conmover en relación al sujeto: lo real. A su alrededor se van conformando y organizando las escuelas, la formación de los psicoanalistas, en definitiva, toda la enseñanza en su afán de sostener el descubrimiento del inconsciente por parte de Freud.  

La entrada al psicoanálisis  

Unos de los aspectos más notables del encuentro fueron los testimonios que expresaron la multiplicidad de una experiencia particular: el encuentro con el psicoanálisis. Diversos resortes se sitúan en ese acto inaugural. Las lecturas de de los textos de Lacan; la práctica clínica personal; la asistencia a cursos de introducción; e incluso, en muchos casos, se produce la entrada al psicoanálisis a partir de la enseñanza universitaria, donde se sabe que, fundamentalmente, se producía un rechazo a la enseñanza de Lacan, al menos en nuestro país.  

En este sentido, resultó curioso alguno de los testimonios que se hicieron sobre el establecimiento de la trasferencia con el psicoanálisis en el marco de la universidad española, donde los significantes “Lacan” y “los lacanianos” provocaba tanto la atracción como el odio más exacerbado. Profesores que advertían en sus clases de que allí el psicoanálisis no tendría lugar, sin embargo eran interpelados por aquellos que ya se estaban analizando, interpelaciones que propiciaban en muchos el interés por el pensamiento de Jacques Lacan.  

Dos generaciones 

Desde estos testimonios, cada uno de los participantes habló de su Lacan. Pero fue estableciéndose una línea de articulación entre dos generaciones. La de los analistas argentinos exiliados por motivos políticos, y que se establecieron en España tratando de encontrar una vida mejor fuera de la dictadura militar; y otra generación, tanto de argentinos como españoles, que iniciaron su encuentro con Lacan cuando éste ya había fallecido, y lo hicieron en el escenario de la sesión con analistas lacanianos para, posteriormente, pasar a tomar relación con la enseñanza a través de los textos de Lacan.  

Los primeros hicieron una descripción del panorama psicoanalítico de la Argentina anterior al golpe militar. Señalaron la sorpresa de Lacan ante el hecho de que hubiese, en esa parte del mundo, gente dedicada a la enseñanza de su obra. Y es que Freud implicaba para ellos una relación muy potente con el saber. Y desde esa lectura, Lacan era lo que había que trabajar para entender y resignificar la experiencia con Freud. Ellos no había escuchado a Lacan en persona, leían los textos que llegaban, desde Francia, en desorden y en versiones no exactas. Sin embargo, los leían con pasión y en lecturas en grupo. Y pese a que no habían escuchado a Lacan en persona, percibían como el pensamiento que esos textos trasmitían, trastocaba el sentido de sus vidas. Era el momento estructuralista de Lacan, en lo que ellos trataban de comprometerse.     

En ese momento de la Argentina, para quien se acercaba al psicoanálisis, resultaban novedosos los grupos de estudio que se establecían en torno a Oscar Masotta y otros pioneros de la enseñanza de Lacan, así como resultaba novedosa la escucha, en las reuniones de los equipos de psicopatología, de las discusiones sobre los casos clínicos a partir de las que surgía una construcción en la que todos los miembros del equipo colaboraban. Es decir, se comenzaba a escuchar la clínica de un modo muy diferente a como se hacía hasta entonces.  

En ese contexto, muchos de los testimonios expresados por lo que llamamos segunda generación de psicoanalistas, agradecieron a los psicoanalistas argentinos exiliados en España, el afán que mostraron en todo este tiempo trascurrido, para consolidar los cimientos del psicoanálisis en España. A esta segunda generación, ahora, les toca ya leer, no los textos desordenados que, sobre la enseñanza de Lacan, llegaban entonces la Argentina, sino los textos ordenados por Miller. En realidad, lo que se produjo en la articulación de las dos generaciones fue el encuentro de dos exilios, uno que tenía que ver con el derrumbamiento de la política en argentina, y el otro, el español, que tenía que ver con el derrumbamiento del sujeto en el campo del saber, y su consiguiente exilio.   

Pero en general, para todos, tanto los de una generación como de la otra, el psicoanálisis era, ya no sólo un escenario teórico o algo que tenía que ver con la sesión, sino que iba más allá, el psicoanálisis, para todos, constituía una experiencia de vida.  

La dificultad de la lectura de Lacan 

Fue uno de los temas que surgió en el encuentro. Constituía una auténtica sorpresa el advenimiento de un pensamiento difícil de entender, novedoso, que no había tenido lugar anteriormente. 

Al respecto, la lectura que Jacques-Alain Miller realizaba, en sus seminarios, acerca de la enseñanza de Jacques Lacan, habría ayudado mucho a la difusión universal de su pensamiento. Entre los méritos de Miller está el de mostrar las conexiones entre los diferentes conceptos y permitirnos “asistir”, con la publicación de los seminarios, al incansable descubrimiento que está presente en la enseñanza de Lacan, una mente privilegiada en la construcción de un pensamiento. Es Miller enseñando a leer a Lacan. Esto se expresó como un reconocimiento y una deuda que tenemos con su trabajo. Lacan no es sin Miller como Freud no es sin el retorno de Lacan. 

Lacan en el marco académico y en el analítico 

Son los dos escenarios en los que habría surgido una relación con el saber completamente inédita. En los momentos inaugurales de esta enseñanza, las nociones de Lacan producían tal impacto, que éste se proyectaba hacia una comparación inevitable con la misma noción desarrollada en otras disciplinas. El concepto, así, se volvía vivo, se le extraía de su repetición mortífera. Los conceptos ya no podían obviar la perspectiva lacaniana. Es decir, leer a otros autores implicaba tener en cuenta la perspectiva estructuralista de Jacques Lacan de aquel entonces.   

Y si en el mundo académico surgía esa relación inédita con el saber, no resultaba otra cosa distinta de la misma experiencia analítica. También en ella la repetición histórica subjetiva era cuestionada para fundar algo muy vivo que tenía que ver con el empuje de lo real y la instauración del deseo.  

Singularidades de la clínica lacaniana 

El encuentro con la clínica fue uno de los acontecimientos que también signó el encuentro. Se hizo referencia a ella como una forma particular de trabajar con el tiempo y el corte como posibilidad, tanto para analizante como para el analista, de tocar lo real. Y se hizo hincapié en que eso resultaba posible sólo a partir de la lógica introducida por la enseñanza de Lacan. En ese sentido, la clínica, al propiciar un encuentro con lo real, y un saber hacer con él, produce un efecto de despertar subjetivo. Sería éste uno de los efectos más notables surgidos a partir de la orientación lacaniana. 

Otras cuestiones tratadas en el encuentro 

En el interior de los diversos testimonios surgieron otras cuestiones de gran relevancia en relación con la enseñanza de Lacan. Uno de ellos se refería a la función del analista en la Escuela como cuestión abierta al debate permanente. En este sentido, una apuesta por el psicoanálisis sería propiciar que haya analistas que, saliendo de la repetición de los conceptos, continúen la teorización a partir de la clínica.  

Dentro de las anécdotas curiosas, se recordó a Tomás Segovia, el traductor al español de los seminarios de Lacan, cuando se le preguntó por la dificultad de traducirlo. Tomás Segovia contaba que, ante la duda, elegía el término que implicara una pérdida menor en relación a las muchas significaciones condensadas en las expresiones elegidas por Lacan.  

Se hizo mención también a la escisión del 98, en la que estaba en juego una ética y una forma de entender el psicoanálisis. 

Finalmente, una llamada de atención al acontecimiento penoso que está conmoviendo a la comunidad analítica. Rafah Nached, psicoanalista siria, detenida cuando tomaba en Damasco un avión que la conduciría a Paris. Se estableció un comité de apoyo que solicita de la comunidad analítica la solidaridad de todos para exigir la puesta en libertad de nuestra colega siria Rafah Nached.  

Reseña realizada por Miguel Ángel Alonso

 

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