| ELP Sede Madrid |
| Escrito por ELP Madrid |
| Viernes, 25 de Febrero de 2011 23:32 |
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Las Noches de la Escuela es un espacio dedicado a trabajar los temas propuestos para los congresos nacionales, europeos o mundiales. Este año se ha tomado el tema de PIPOL 5 “¿La salud mental existe?” El curso que viene será abordado el del congreso mundial a celebrar en Buenos Aires en abril del 2012 “El orden simbólico en el siglo XXI. No es lo que era. ¿Qué consecuencias para la cura?”
El Espacio de Enseñanza de los A.E. está dedicado a trabajar los testimonios de los nuevos AE y a investigar sobre el deseo del psicoanalista. Es un espacio en el que puede participar todo aquel que esté interesado en saber lo que es la experiencia de un psicoanálisis llevado hasta su conclusión lógica.
Las Noches de la Biblioteca han tomado en este curso el tema de “Biopolítica y Psicoanálisis”, para trabajar en mesas redondas con participantes de otras disciplinas. Es un espacio abierto a la ciudad que suscita interesantes debates y convoca un numeroso público externo a la Escuela. Por otra parte se presentan numerosos libros a lo largo del año.
Las Noches Clínicas organizan presentaciones de casos clínicos tratando de ubicar, entre otras cuestiones, el punto de dificultad del analista y priorizando aquellos casos que muestren como operó éste en la dirección de la cura.
Asimismo y concretando una antigua aspiración, la Sede de Madrid ha comenzado a editar una nueva revista de psicoanálisis llamada “Letras”. Esta revista nace con la vocación de hacerse un lugar, no sólo en el campo psicoanalítico sino también en el interés del público ilustrado. Se ha ideado una versión digital que publica el número antiguo cuando el nuevo llega a la calle. Contamos también con la colaboración de la librería Muga, que se ocupa de la venta en la Sede de la bibliografía psicoanalítica, ensayística o literaria. Todos los espacios son gratuitos y abiertos, salvo las Noches Clínicas, que se reserva a alumnos, socios y miembros de la Escuela. DISCURSO DE CANDIDATURA DE JOAQUÍN CARETTI RÍOS EN LA REUNION DE PERMUTACIÓN DELA JUNTA DIRECTIVA DE LA COMUNIDAD DE MADRID DE LA ELPQueridos compañeros, Es de mi interés, hoy, presentarme para dirigir la Sede de Madrid durante los próximos dos años. Entiendo que esta decisión implica el compromiso, junto con los colegas de la Junta Directiva, de llevar adelante la política de la Escuela y, a su vez, de trabajar en nuevos proyectos que permitan ahondar en el fértil camino que está transitando. El discurso en el que habitamos rechaza al psicoanálisis porque éste desvela, por un lado, el fracaso sostenido de las ilusiones de todo discurso universalizante y, por el otro, los caminos sin salida que la pulsión de muerte impone a una subjetividad que, aún, no quiere saber. Conocemos las políticas que vienen desde el amo para intentar reducir la presencia de nuestra palabra y nuestra praxis en las instituciones y en los medios de comunicación. Por ello, esta Escuela ha asumido, junto con el resto de Escuelas, el compromiso de conseguir que el psicoanálisis no desaparezca del mundo. Es más, no sólo que no desaparezca sino que clarifique e instale en lo social una forma de hacerle la contra a lo real que no implique la renuncia a la vía del deseo. Sabemos que el porvenir del psicoanálisis depende de nosotros, de cada uno, de nuestro lazo asociativo, de la forma en que nos comprometamos con la causa analítica en la Escuela y en la vida. Mi compromiso con la causa analítica viene de lejos y ha transitado varias escansiones. No es una elección sino que, más bien, uno es elegido por la causa y su acto de libertad es poner el naipe obligado sobre la mesa. Uno queda atrapado por la causa y se trata, entonces, de dar testimonio sobre este compromiso. Dirigir la Sede es, a mi entender, testimoniar -bajo la forma de la acción política en la Escuela- de la inserción en el discurso analítico. Es hoy, para mí, la forma de dar cuenta de que el inconsciente es la política. Las sedes de la ELP no están aisladas, son partes de un tronco que no se totaliza ya que la Escuela se rige por la lógica del no-todo. Cada sede con su particularidad, con su forma de estar en la Escuela, con sus producciones, con sus síntomas y con sus invenciones, contribuye a la existencia de la misma. La nuestra no es ajena a ello. De lo que nos suceda como Sede serán los efectos en la Escuela. Por ello nuestra Sede, cada Sede, hace la Escuela y es hecha por la Escuela. Pienso que este ha sido un buen año, fruto del deseo que se puso en juego y cuya gran parte de responsabilidad la tiene el excelente hacer de la Junta saliente: unas Jornadas exitosas tanto en lo epistémico como en el elevado número de participantes y, sobre todo, en el espíritu de alegría que reinó; la preciosa nueva y buena revista “Letras” que se debía la Sede; nuevos socios; espacios de trabajo revitalizados; el dinamismo de la Biblioteca y la eficiencia de su bibliotecaria; las dos tertulias, de cine y de literatura, que llevan, en acto, el espíritu de la Escuela a la ciudad; la beneficiosa labor de la librería para la difusión de la literatura psicoanalítica, los nuevos libros publicados y nuestro puntual semanario “La Brújula”. Por otra parte, la presencia de varios colegas de Madrid en el consejo y en la dirección de la Escuela habla de su fuerte compromiso con la misma. Finalmente, una gran sorpresa para todos: dos nuevos AE Araceli Fuentes y Pilar González. Todo lo que he señalado, que convierte en un cierto privilegio mi decisión, me alegra porque tiene efectos de deseo sobre la Escuela y sobre la Sede. Me responsabilizo de cuidarlo y de intentar hacerlo crecer. Una Escuela de Psicoanálisis no se sostiene sino del deseo singular de cada miembro pero sé que no es suficiente con uno sólo para hacer que el discurso analítico tenga su lugar en el mundo. Necesitamos de los otros para hacerlo existir bajo la forma de una Escuela. Recuerdo la cita de Lacan del Tiempo Lógico: "(…) si bien en esta carrera tras la verdad no se está sino solo, si bien no se es todos cuando se toca lo verdadero, ninguno sin embargo lo toca sino por los otros". En esta tensión entre lo singular y lo común vive la Escuela. Por ello pienso que, junto con el intentar mover lo que está quieto, la nueva Junta debe profundizar en la línea de incorporar nuevos socios y miembros que contribuyan a traer vino nuevo a la Escuela. Para ello considero que es preciso hacer de la Sede un lugar donde cada uno se sienta un poco dueño, donde cada uno se apropie del espacio y el espacio lo acoja abriéndole las puertas. Tomaré especial cuidado en encontrar los medios para que esto se materialice. También es necesario favorecer desde la Junta, aún más, que cada miembro y cada socio tenga su lugar de participación e invención singular, anudado transferencialmente a otros. Es preciso favorecer nuevas transferencias de trabajo siendo imprescindible el hacer comprometido de cada uno. Tengo claro que vamos a dar un sitio especial al trabajo futuro de los AE. Para ello debemos revisar el espacio del pase, que tan bien viene funcionando, y buscar la manera de articular con él la presencia de los AE. Lo que se les solicita no es exclusivamente su testimonio y un trabajo teórico sino que se les pide que sean también lo que su nominación anuncia: Analistas de la Escuela y por lo tanto que la interpreten. A la Escuela-sujeto le cabe una interpretación. Pero esta responsabilidad de interpretar a la Escuela no es sólo de los AE, es en alguna medida de todos los que habitamos este lazo social. Rosa López nos dio una muestra precisa de ello al proponer a la Escuela “Meditaciones de Madrid”. Fue una interpretación y, en consecuencia, se escucharon sus efectos. La Sede necesita de las interpretaciones que la saquen de los impasses, de los no-quiero-saber-nada-de-eso que se puedan producir. En esta línea, considero que la Escuela se mineraliza sin la enunciación de cada uno de sus miembros. Enunciación que no quiere decir otra cosa que en lo dicho se escuche el decir del sujeto. Decir que, como tal, será producto de su inconsciente y no de su velamiento. Es la enunciación de cada uno, desde su síntoma, lo que convocará al lazo social oponiéndose a las oscuridades identificatorias que tanto daño hacen. Es lo verdadero lo que estimulará la affectio societatis en la Sede y en la Escuela y lo que cause a trabajar con los otros. Estimo que es fundamental proseguir con la política de la enunciación que se marcó a partir de las Jornadas de Valencia, la que busca las palabras verdaderas que hagan crecer a la Escuela. Para ello hay que profundizar en la línea, ya trazada por la Junta anterior, de favorecer dicha enunciación en cada una de las actividades de la Escuela. Una Sede de la Escuela debe, como esta lo hace, estar abierta a la ciudad en la que habita. Ya he reseñado las actividades que desarrollamos, fundamentalmente las de Biblioteca y la de las tertulias. Es mi intención insistir en esta línea e intentar promover otras invenciones que actúen como vía regia para que el discurso analítico encuentre interlocutores ilustrados. Deseamos que los que hoy son alumnos, mañana sean los futuros miembros de la Escuela, nuestro relevo generacional. Para ello es imprescindible incorporarlos, de algún modo, a las actividades y crear lazos transferenciales con la Escuela que los interesen en participar de la misma. Es preciso pensar con el Nucep una política específica para los alumnos que cause este deseo. Es apuntar al futuro y, por ende, una manera muy clara de cuidar a la Escuela. Creo que la Sede y la escuela tienen por delante un campo de invenciones: pueden contar, para ello, con mi trabajo y con mi deseo. Madrid, 14 de diciembre de 2010.
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La sede de la Comunidad de Madrid de la ELP es una de las sedes que integran la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis (ELP) de España