Ana Lía Gana
 

 


ESPACIO MADRILEÑO DE PSICOANALISIS CON NIÑOS
El Falo no es un meteoro
Ana Lía Gana

 


El semblante es una categoría que Lacan elabora en su última enseñanza. ¿Pero, qué entendemos por semblante? Partiré, para responder a esta interrogación, de una lectura que me permite despejar lo que no es el semblante.
El final de análisis da como resultado el analista quien opera con el semblante, es decir con el deseo del analista. Ahora bien este semblante no es algo que responda a la voluntad de hacer semblante, aludiendo al término equívoco con el que Lacan mismo lo designa, ni tampoco y menos aun se trata de la cortesía y el decoro, formas que se utilizan en el mundo.
La etiqueta fue creada por un rey, Luis XIV para que sus súbditos no se matasen entre si, y con ello inventó la corte. La forma, el decoro y el respeto pusieron límites a la vandalica irrupción de lo real. Cuando no hay ética se construye una etiqueta. Entonces el decoro está bien en el mundo, ya que se introducen formas para dirigirnos a cada uno como convenga. Pero el acto, el analítico es un acto en el que el semblante está desnudo, porque no hay ceremonias, no se hacen allí intervenir las formas, ya que las formas mantienen a distancia lo real.
Por otra parte el semblante tampoco tiene que ver con el artefacto, es decir con aquellos montajes artificiales, productos de las ciencias, para apaciguar el goce del cuerpo de un sujeto.
Tenemos en la naturaleza una proliferación de semblantes, como son el trueno, el meteoro o el arco iris. Los semblantes en psicoanálisis son de este orden.
A partir del seminario de "Las Psicosis" se anticipa una teoría renovadora de la categoría freudiana de Falo. Allí se formula que el falo es un meteoro, el cual pertenece a la clase de los semblantes. Siendo el semblante por excelencia aquello que vela la nada, Este semblante es afín a lo femenino. Y podríamos interrogarnos de que afinidad se trata? es la falta de pene en la mujer que cobra el primer plano, en tanto esta falta es donde se revela la naturaleza del falo. En la dialéctica imaginaria debe existir el padre, en tanto portador para que el falo sea otra cosa que un meteoro. De aquí se desprende que el falo no siendo un meteoro del lado del portador oculta la verdadera naturaleza de este falo femenino que es un meteoro.
La oposición que se estable entre semblante y real es un retorno al espíritu del psicoanálisis, en la medida en que privilegia la palabra y el lenguaje, es por ello que Lacan empezó definiendo al inconsciente a partir del lenguaje. La emergencia del inconsciente vendría a mostrar lo imposible como verdad. Discurso que al ubicar lo imposible tiene la posibilidad de no ser de puro semblantes
Hay que diferenciar el discurso y el sujeto ya que el discurso existe antes que el sujeto y es producto el sujeto de un discurso que él mismo desconoce.
Tenemos entonces semblante y real. Es decir significante y su otra cara, es aquello que no se puede decir.
La ciencia tiene semblante porque sigue pensando que mas allá hay algo.
Freud inventa una novela edipica, en la que se ubica de un lado a la madre, como objeto de amor, de deseo o de goce: objeto que se va a perder y y de otro el padre portador de una interdicción.
Después de ese padre freudiano del mito, los postfreudianos hacen entrar a la madre en el escenario de la causa. Así se postulan varias madre, la del cuerpo lleno de objetos, M.Klein; la de los cuidados, Winnicot; la del amor primario, Balint. Y con ello el principio de legitimidad paterna es sustituido por la falta de amor materno.
Lacan resitúa la cuestión central en el deseo. Lo que significa que en el lugar de la madre del amor el puso a la mujer y la mujer fue primero la mujer del padre. Irá más allá cuando anuncia la mujer no-toda, del niño o del hombre.
En el seminario La Psicosis reformula esta experiencia matriz del estadio del espejo para incluir en ella un elemento que ya aparece como el semblante por excelencia, el falo ¿y dónde sería mas semblante este falo que en la problemática de la sexualidad femenina?
En este texto Lacan escribe D.M. No sólo el deseo metonimico, sino el que tiene un objeto simbolizado por el falo y también en el fondo el deseo como tal. Este deseo es por definición y estructuralmente, insatisfecho y como este deseo no puede ser satisfecho, sólo se trata de engañarlo. Lo esencial de esta clínica es una clínica del niño engañador. Así por ejemplo el sujeto niño puede confundirse con esta imagen fálica o encontrarse en déficit respecto a ella, o incluso asimilarse con la madre.
De aquí en mas la teoría del narcisismo que Lacan reformuló como estadio del espejo, es repensada en relación con el falicismo.
La tesis de Freusd es la función estructurante de la fase llamada del complejo de castración. Esta fase solo alcanza su fuerza solo a partir del descubrimiento de la falta de pene de la madre, que Freud identifica a su castración y que es donde se engendran las respuestas sintomáticas del niño.
En la relación madre niño en la que el recién nacido no es al principio un sujeto sino un objeto real en las manos de la madre, quien mas allá de lo que exigen los cuidados puede usarlo como una posesión, como un muñeco erótico para gozar y hacer gozar. Es en esta situación que el sujeto debe emerger como efecto de la palabra.
Todo dependerá del lugar que el inconsciente de la madre reserve a este objeto surgido de lo real, en el caso que le reserve uno.
El niño interpreta el discurso que lo rodea, y el deseo del Otro y el goce que sostiene y asegura el fantasma, participa de lo imposible de decir.
La castración que se presenta como una fase, necesita cierta maduración del organismo, pero también es un momento crucial que es un momento de encuentro en el que, según las circunstancias, el enigma del Otro barrado se actualiza para el sujeto en sus dos vertientes: el misterio de su deseo y la opacidad de su goce.
Las ocasiones propicias pueden ser el nacimiento de un hijo, un duelo, una separación, todos los accidentes que afectan a la libido de la madre y mas generalmente la de los padres.
El niño se ofrece primero en sus esfuerzos de seducción para realizar lo que los propósitos y la conducta de la madre dejan percibir del objeto de su deseo.
Lacan se refiere a la Mujer Pobre de Leon Bloy, allí se puede oponer a la mujer la madre.
La madre por medio del hijo recupera el objeto de su falta y la mujer en tanto la libido se dirige al hombre y se presenta como desposeída de lo que ella busca en él. En este sentido la madre es la que tiene, es rica y la mujer es la que no tiene, es pobre.
Hace falta en la madre la dimensión de un deseo otro, diferente al que se satisface en la relación con su niño.

Una Madre no es toda de su hijo porque su aspiración fálica se divide entre el Hombre y el Hijo, porque el deseo de la mujer, un deseo Otro mantenido mas allá de las gratificaciones maternales, es lo que introduce al niño por medio de la angustia de castración en una dialéctica de identificaciones contradictorias, ya que le permitirá desprenderse de la posición pasiva de objeto de la madre y asumir su propio sexo.
El deseo femenino entonces, hace que la madre sea ausente para el hijo.
En este sentido podríamos marcar dos polos de la nocividad materna, aquel de la madre ocupada totalmente de su hijo, es el hijo prisionero y por otra parte la madre que no se ocupa de su hijo, es tan Otra, que allí uno no se puede reconocer, es el caso del niño abandonado.
Es necesario el efecto de separación y el verdadero corte, descubierto por Lacan el que separa la madre y el hijo debe referirse al que ocurre entre el organismo viviente, y el sujeto efecto de lo simbólico. Esta tesis confluye con el descubrimiento freudiano de la castración. Es lo simbólico lo que asegura su contacto con lo viviente, introduce en este la falta en ser y otorga un papel fundamental al objeto perdido..
En esta operación de separación no es el amor de la madre que funciona como mediador, sino su división por un objeto que causa su deseo.
Es conveniente para el niño de encontrar mas allá de la madre que colma o colmada, la madre deseante. La madre en la que la falta fálica está en su lugar de causa del deseo. Aquí se introduce la divergencia de ser madre y ser mujer.
Es aun necesario que su amor de mujer sea referible a un nombre, decía Lacan: aquí, el nombre de un hombre puede ser cualquiera, pero que por el solo hecho de que se pueda nombrar se constituirá en un límite a la metonimia del falo y a la opacidad del Otro absoluto. Solamente bajo esta condición, el niño podrá ser inscripto en un deseo particularizado.
Y para estabilizar este ternario, para equilibrarlo, se exigía la introducción de un cuarto elemento, la función normalizadora del padre. A este niño que no sabe si debe confundirse con esta imagen o con la madre y que vacila en este juego de espejismos se lo precipitó con alivio en la función paterna.
Esta función que dicta la ley al falo imaginario aporta el alivio de sacarlo del soy o no soy, de esta problemática de identificación alternante, con la promesa de un tener. La función del padre parece ser de un tendrás, y promete de este modo al niño la investidura fálica, o autoriza un ejercicio legítimo del órgano al sujeto masculino.

Si se dedica a las perversiones es para mostrar la soluciones perversas aportadas al ternario imaginario Se aprecia en Lacan una muy fina clínica de las perversiones que descansa justamente en la presencia del semblante fálico en el en el estadio del espejo madre-niño. Siendo entonces esta clínica de las perversiones como el revés de la significación del falo.
Hay una pareja clínica que preside la primera elaboración que hace Lacan de la teoría del falo: es la fobia y el fetiche.
El falo en juego es el de la madre y se acompaña de la fobia y del fetiche., es por ello que podemos decir que el falo nace del lado de la mujer entre el fetichismo y la fobia.. Incluso el falo como falta en ser responde a dos soluciones subjetivas: la muralla y el velo., como si el sujeto confrontado a la falta en ser (experiencia visual) a la que damos este aspecto de precipicio o de abismo, solo dispusiera de dos recursos esenciales: la muralla (fobia) o el velo (fetiche)
Y por otro lado Lacan engloba la perversión con una definición de conjunto que es la del deseo de preservar el falo de la madre.. De este modo esta estructura clínica parece apuntar a la verdadera naturaleza del falo.
El falo lacaniano en su origen es semblante ya que tiene detrás al significante, recién será aislado como semblante cuando Lacan quiere decir que el falo es semblante en tanto que es goce.


El Caso Clínico


Si a partir de la madre la clínica que se desprende es la de la fobia y la de la perversión
Esto es notorio en la clínica con niños ya que es frecuente que los niños a determinada edad padecen terrores nocturnos o las llamadas fobias infantiles.
Un niño de 6 años es traído por sus padres a tratamiento.
Motivo de consulta es que el niño se chupa el pulgar y el pediatra le recomendó a los padres terapia para el niño
Se presenta un niño que acompañado de su niñera, dirá al entrar en la consulta, vengo a hablar de hombre a hombre, intervengo con una interrogación a la que responde inmediatamente con un “de hombre a mujer”. Es un niño inquieto, no quiere dibujar, me pregunta si tengo plastilina y empieza el juego del veo veo, que ves....
Debo comentar que este niño es hijo de padres ciegos y que en un momento del tratamiento, me dice: mirá, yo me chupo el dedo mientras el otro, y le abre la boca a un cerdo de peluche, se come al mas chiquito. Esta es una pesadilla que lo mantiene angustiado.
En otra sesión se pone a dibujar un murciélago y vuelve a preguntarme si no tengo plastilina, le digo que no y entonces me pide que recorte el murciélago, yo se lo empiezo a recortar en un cuadrado en el que quedaría incluido el dibujo, me dice que no, que lo recorte por los bordes y una vez que lo hago me pregunta si no tengo un cordel, le digo que no pero le propongo fabricar uno y me pide que se lo coloque al murciélago y me dice que se lo quiere llevar a casa porque quiere ponerlo en su mesa de noche. Se va mas aliviado y contento con su murciélago.
A partir de aquí, empieza sesiones donde ya me pide dibujar y colorear.
Y se apacigua en la medida en que ya no son juegos de movimiento, donde no podía dejar en cuerpo quieto, ya que la angustia era presa de él.
Empieza a colorear ya que ahora esta frente a un otro que lo ve y lo mira.
Es el comienzo de un tratamiento que esta en curso, pero que me parecía interesante mostrar como este niño era preso de fobias nocturnas donde el era devorado por el otro materno.

Otra niña de 8 años es traída a consulta porque es mala, se porta mal en el colegio y esto provoca disputas entre los padres, ya que la niña no obedece a la madre a la hora de hacer los deberes y cuando llega el padre a casa, la madre se queja y el padre arremete contra la niña, ello hace que la madre se oponga a este padre y surgen disputas. Me dirán que esto esta creando muchos problemas entre ellos. La madre se siente agobiada, y cuando llega la noche se va a dormir y les dice a l padre y a la niña ahí os quedáis, ella se retira. Es su manera de que este padre separe a la niña, pero hay problemas en esta separación.
Las peleas en el colegio son porque esta niña que se llama Marta Josegonza, los niños la llaman por por Jose, y ella se pelea con ellos, en defensa del padre o molesta por la identidad que le adjudican?
La madre quería un varón y el padre refiere una familia compuesta por su madre, el padre está ausente, los abandono y un hermano que era el malo, que traía problemas a casa y él salia en defensa de la madre. El reditua esta situación, hace juagar a la hijas el mismo papel que el hermano malo al que hay que castigar por que no le hace caso a su madre.
En la primera sesión ella se presenta dibujando un caballo y un árbol de manzano, me dice que el potrito se va a comer y que su padre como es malo, se fue de casa.
Luego empieza una serie de juegos donde hay una yegua y un potrito, luego aparece Jose, un hombre que los encuentra en el campo y los lleva a un establo para cuidarlos. Jose lleva a la yegua a la hípica para que intervenga en juegos.
Construye un establo para el potrillo y luego Jose lo saca a pasear en un remolque
retoma el juego y dice que el potrillo está en el remolque y que Jose lo lleva de paseo, pero dice que el potrillo se quiere ir con su mama y entonces ella construye una protección en el remolque para que no se pueda ir.
Luego el potrillo es el que cuida de su madre la yegua y esta ha parido otro potrillo, ella los cuida.
Tengo una entrevista con el padre, me dice que está mas dócil y que le ha prometido que ella no se va a portar mal.
En otra sesión, Marta me dice, que ella también quiere hablar y me cuenta que de noche duerme con la luz encendida porque tiene miedo, ya que en la parte de arriba de su armario hay unos objetos y ella piensa que es un animal y le da miedo, y le digo que dibuje el animal, es un perro con alas y cola, y lo llama animaloide.
Esta niña, nos muestra las dificultades de separación con la madre. En las sucesivas ficciones que va construyendo vemos como ella está sola con la madre, el tercero que lleva el apellido del padre aparece como el de los cuidados de las necesidades, luego, el que se va con la madre a otra escena, la hípica y luego ella aunque está en el remolque enganchado al coche que arrastra Jose, ella teme retornar con la madre, y se construye un parapeto.
Luego aparece eta fobia nocturna, el miedo al animaloide, aquí el animaloide podríamos decir que representa a la madre, de quedar atrapada, pero también al padre en tanto es una presencia que teme, y suple a la función que esta un poco fallida del padre.