Presentación de Libros
"SCILICET: LOS OBJETOS a EN LA EXPERIENCIA ANALITICA"
SUPLENCIA
He escogido esta palabra, entre las muchas que aparecen en "Scilicet: los objetos a en la experiencia psicoanalítica", por la relevancia que tiene en la orientación para el abordaje desde el psicoanálisis de la psicosis y sus posibles efectos en la Institución pública cuando se trabaja desde esta perspectiva.
Como nos señala Daniel Millas este concepto atraviesa la enseñanza de Lacan desde la construcción de la metáfora paterna hasta la llamada clínica de los nudos, clínica que supone llegar al final del programa lógico de Lacan sobre la enseñanza de Freud.
En un primer tiempo de su enseñanza, cuando esta teorizando la metáfora paterna, la suplencia se confunde con sustitución al plantear precisamente que el nombre del padre viene a sustituir al deseo de la madre. Estamos en el mismo registro: un significante por otro significante.
Más adelante, en el seminario de las relaciones de objeto y a propósito del "caso Juanito", la suplencia la pone en relación con una ausencia en tanto que el síntoma fóbico viene a suplir la carencia paterna, lo que apostillará en "De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis" al referirse a la suplencia como el trabajo que va realizando el psicótico como respuesta posible frente a la forclusión del significante del nombre del padre. Ahora ya no estamos en el mismo registro sino que la falla en lo simbólico encuentra su suplencia en las formaciones del registro de lo imaginario como sucede en el caso Schreber.
Siguiendo en esta línea nos encontramos con la función fálica como un modo de suplir el significante de la falta. Habrá que esperar al Seminario de La angustia para un cambio de perspectiva.
Es en este seminario donde comienza a elaborar otra vertiente de la falta que no puede ser suplida por ningún símbolo ya que se trata de un resto irreductible al significante: Es el objeto a, ese objeto cesible, extraído, separado del propio cuerpo y alojado en el Otro. Se produce el viraje del significante al goce y a la topología del nudo borromeo.
A continuación, en RSI y el Seminario del Sinthome, va instalándose otra concepción del síntoma, que estaría en relación con "la manera en que cada uno goza del inconsciente, en tanto el inconsciente lo determina" y del
Otro, que ya no tendrá la misma consistencia: " Si hay un Otro real, no está en ninguna otra parte más que en el nudo mismo, y es en esto que no hay Otro del Otro".
En el Otro, a diferencia de la primera época, se instala una falla central, la del goce como significante de la falta, en donde siempre quedará un resto por fuera de la significación, acéfalo y autista: el objeto a.
A partir de este Otro, que aparece como incompleto e inconsistente, desarrollará la teoría de la forclusión generalizada y la pluralización de los nombres del padre como suplencias posibles a esta falla. Para dar cuenta de esto recurre a la topología del nudo borromeo que precisa de un cuarto elemento para anudarse, este cuarto redondel opera "nombrando las cosas, particularmente el modo de goce", teniendo efecto de nominación.
La nominación de lo simbólico apunta al síntoma, de lo imaginario a la inhibición y de lo real a la angustia. El des anudamiento de RSI sería de estructura viniendo este cuarto elemento a suplirlo con diversas modalidades: mediante el síntoma en el nudo borromeo, con la metáfora delirante en otro nudo que no es borromeo o con el sinthome que como señala Lacan, a propósito de Joyce, viene a reparar el lapsus del nudo en el punto mismo donde se ha producido. Se inaugura la clínica de las suplencias, tantas como des anudamientos posibles.
Personalmente me interesa la cuestión de la suplencia en el trabajo de la psicosis cuando no hay una construcción delirante potente. Me parece muy adecuado hablar de invención psicótica, como refiere Miller, que sería la manera particular de un sujeto psicótico de ligarse al Discurso establecido, al menos en parte, por una construcción original y propia, diversa en cada caso, que permita separar el goce, ese goce del Otro, para darle un sentido y localizarlo.
Desde hace tiempo vengo tratando a un paciente esquizofrénico que tuvo su desencadenamiento siendo muy joven (estaba en el campo y sintió que le atravesaba un rayo escuchando una voz dirigida a él. Con este enigma no pudo construir un delirio sino que comenzó a presentar fenómenos de fuera de cuerpo sintiendo el intestino con movimiento y otros órganos del aparato digestivo, a los que describía como con vida propia). A partir de ese momento vivía atenazado por su cuerpo fragmentado y las voces que le reprochaban sus pensamientos por lo que no se atrevía a salir por temor a que todo el mundo conociera su mente. En ocasiones para atemperar esta invasión de goce consumía alcohol en exceso. Los ingresos eran constantes
En estos años de conversación sobre sus asuntos me sorprendió su pequeño invento cuyo efecto es poner distancia, como un tamiz, a la presencia del objeto a sin ninguna mediación: las voces son los locos que dialogan entre ellos sin que se interpongan en sus pensamientos. Puede soportar estos diálogos ya que atribuirlos a los locos le apacigua. Los fenómenos del cuerpo se han ido localizando en ligeros ardores en el estómago, tiene novia, amigos y acude a diversas actividades del barrio. La escucha analítica ha permitido a este sujeto tener otro modo de estar en el mundo y a la sanidad pública disminuir su coste (lleva tiempo sin ingresar y toma muy poca medicación). La suplencia permite el lazo social
Si en ocasiones la psicosis se estabiliza, aparece un punto de detención, donde también podemos incluir el paso al acto, pienso que no siempre aparece la suplencia o mejor dicho la invención.
Sería interesante investigar, en estos casos, como queda la relación con el agujero y su borde.
Para finalizar y tomando como referencia la editorial del segundo libro de "Estudios psicoanalíticos" quedaría pendiente otro aspecto de la suplencia.
Si cada época tiene su locura en función del modo de goce y desde el psicoanálisis se ha apuntado al corazón del problema señalando la inconsistencia del Otro, ¿no podría entenderse el psicoanálisis como una suplencia de la modernidad que hace lazo?.
Ana Castaño Madrid, 6 de abril de 2008
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