EL PASADOR ENTRE EL INCONSCIENTE TRANSFERENCIAL Y EL INCONSCIENTE REAL

Las modificaciones respecto de la clínica a lo largo de la enseñanza de Lacan tienen consecuencias en el fin del análisis y en el pase.

La clínica clásica tiene como eje el Nombre del Padre y la efectividad de la metáfora paterna. Responde a la estructura de la sexuación masculina, la estructura del todo.

La clínica contemporánea se basa en la última enseñanza de Lacan. Es una clínica del no-todo y la via para abordarla es la del nudo borromeo. En esta clínica el síntoma ocupa un lugar central.

Estas modificaciones determinan el fin del análisis y distintas versiones del pase. Sus consecuencias también se pueden situar hipotéticamente en la función del pasador.

--La primera clínica Lacaniana está centrada en la identificación. El fin del análisis pasa por una desidentificación, contrariamente a las sociedades existentes que lo definían como una identificación al analista.

--La segunda clínica Lacaniana está centrada en el fantasma, en la relación del sujeto con un objeto causa del deseo y el fin del análisis es concebido como un atravesamiento.

--La última clínica tiene como eje el síntoma y lo que toma relevancia es el goce, en detrimento de la verdad y el sentido. En el fin del análisis ya no es cuestión de atravesamiento sino de arreglárselas con el sínthome.

 

 

El dispositivo del pase está compuesto por la articulación de tres términos:

•  El Pasante, que testimonia de su fin de análisis y de su paso de la posición del analizante al analista.

•  - Los Pasadores, que recogen el testimonio del pasante y lo transmiten al Cartel. Son dos. Escuchan al pasante por separado y transmiten, a su vez, juntos o independientemente, según la indicación del cartel.

•  - el Cartel del Pase, que escucha el testimonio del pasante, transmitido por los pasadores y decide la nominación del AE.

 

La función del pasador es esencial para el dispositivo porque la transmisión del testimonio del pasante al cartel es indirecta, se efectúa por medio del pasador. Esto lo convierte en un instrumento de transmisión, un mensajero. Lacan propuso esta función como un oficio.

El pasador no hace la demanda de ser pasador. Es nombrado por su analista, quien se lo puede comunicar o no. A veces el pasador se entera de su nombramiento directamente por la llamada de un pasante proponiéndolo un encuentro.

La cuestión para el pasador es cómo, desde que lugar y al servicio de qué transmite.

--Respecto a la manera de transmitir, proviene de su propio estilo, de su invención. Puede transmitir con una fidelidad absoluta, siguiendo el despliegue efectuado por el pasante de su testimonio o condensando el texto según su propia decisión o la indicación del cartel, que puede demandar modalidades y tiempos distintos.

--El lugar desde el que transmite solo puede surgir de su propio análisis. Es el lugar del deser.

--En cuanto al servicio de qué transmite, solo cabe pensar que sea al servicio de un deseo de saber.

 

 

Se pueden situar tres tiempos en la tarea del pasador en cada pase:

•  El encuentro con el pasante

•  La preparación del testimonio a realizar.

•  La transmisión al cartel.

 

El encuentro con el pasante

En el encuentro con el pasante, el pasador está en espera de escuchar el discurso del pasante. Su posición es de vacío, vacío de ser y vacío de saber. Solo desde esa posición puede estar receptivo para escuchar el testimonio.

La relación entre ambos tiene lugar fuera de la transferencia analítica.

J:A:Miller, en “El pase perfecto” (1.) retoma el algoritmo de la transferencia planteado por Lacan en el texto de ” La Proposición del AE “

donde se expone al S como significante del pasante, Sq como significante del pasador: cualquiera, pero , de esta articulación, en lugar de producirse un saber, como en el análisis :s(S1,S2,Sn) , lo que se deposita en el pase por parte del pasante es una significación vacía: s(…).

Puesto que no hay una suposición de saber, no hay lugar para el SsS. Para el pasante, el pasador no es un SsS y lo que éste transmite es su propia destitución. De ahí, dice J.A.Miller, “su rápida fatiga”. Es una de las razones por las que Lacan, seguramente, propuso un tiempo limitado para esta función. Otra razón puede ser que el momento del pase clínico tiene , también, un tiempo limitado.

Sin embargo, para el pasador, si hay pase, es el pasante quien puede pasar a tener el valor de SsS.

Normalmente, se establece entre ambos una relación de confianza, promovida por el discurso del pasante. La relación se sitúa en el plano simbólico y se tiene confianza en el discurso mismo, más allá de las personas. Así, se intentará cernir lo real en juego.

 

Preparación del testimonio

 

Se trata, para el pasador, del momento de la elaboración del texto a transmitir. Es un trabajo en la soledad, que ha sido causada por su propio análisis. El pasador se sitúa, ahí, entre su soledad y el Otro del cartel, destinatario de su texto.

Se pone en juego, lo sepa o no, el saber obtenido en su propio análisis así como el deseo engendrado en él. A partir de ese saber, puede seleccionar, extraer elementos cruciales del discurso del pasante que permiten alcanzar la lógica de la experiencia analítica.

Es un tiempo en el cual el texto del discurso del pasante está en espera, en souffrance , como la carta robada, esperando encontrar su destino. Lacan, en ese texto, muestra la determinación que el sujeto recibe del recorrido de un significante. Por el hecho de que el texto se encuentra en espera , en souffrance, es el pasador el que va a padecer , su sentido lo posee hasta que finalmente llega a su destino.

 

La transmisión al cartel

 

Se espera del pasador un testimonio justo, pero como dice Lacan en la Nota sobre la elección de pasadores (2) “el fin del análisis puede no haber hecho mas que un funcionario del discurso analítico”. No basta un fin de análisis para hacer un pasador, quizá “el saber extraído de su análisis no conviene para la localización de otros saberes”.

Por eso, un pasador puede ser recusado.

El pasador, una vez que ha efectuado la transmisión al cartel, se retira del circuito simbólico que el texto atraviesa: pasante, pasador, cartel. Al depositar el texto tiene la impresión de que algo ha llegado a su destino, ha encontrado su lugar, algo agalmático que tenía que cuidar y conservar y de cuya custodia se libera.

 

La definición por excelencia que Lacan da del pasador es que “el pasador es el pase”. La cuestión es ¿qué quiere decir esto? Lacan aporta la respuesta en “La proposición del 9 de octubre de 1967 sobre el analista de la escuela”

 

 

VERSIONES DEL PASE

 

En 1967,Lacan propone el dispositivo del pase para que un analizante, si lo desea, dé cuenta de su análisis, de su fin de análisis y del paso de la posición del analizante al analista.

A partir de entonces se suceden versiones del fin de análisis y del pase que no se contradicen entre ellas pero tienen consecuencias distintas.

 

Primera versión del pase

 

Se trata de la versión que Lacan plantea en el texto “La proposición del 9 de octubre de 1967 sobre el psicoanalista de la Escuela” (3), que escribe justo después de su Seminario “La lógica del fantasma” (1966-67”

Conforme al momento de sus elaboraciones clínicas, Lacan avanzó una formulación del fin del análisis y el pase cuyos términos son: caida de las identificaciones, atravesamiento del fantasma, destitución subjetiva, deser y deseo del analista.

En el 67, el fin del análisis es concebido como atravesamiento del fantasma y la función del dispositivo del pase es constatar ese atravesamiento y, a partir de ahí, el paso del analizante al analista.

En este texto, Lacan pone el acento en la entrada en análisis, con el algoritmo de la transferencia que expone la relación entre transferencia y saber, y en el fin del análisis con el atravesamiento del fantasma, despejando el objeto (a) causa del deseo.

En el 67 hay una distinción clara entre síntoma y fantasma.

El síntoma es aún un término simbólico, un obstáculo, algo que hace sufrir, un enigma que se puede descifrar a partir del saber supuesto por el analizante al analista.

Como aclara J.A.Miller en su curso “El lugar y el lazo” (4), en ese momento de la enseñanza de Lacan, el análisis permite al sujeto acceder a un saber que estaba inaccesible, reprimido y que atañe a la verdad del ser del sujeto, atañe al sujeto como ser de deseo.

Es una definición del deseo como un problema que tiene una solución: “ al AE se le imputa poder testimoniar sobre los problemas cruciales en los puntos candentes en que estos se hallan para el psicoanálisis” (5).

La solución pasa por el atravesamiento del fantasma, es decir de la relación del sujeto con el objeto (a) causa del deseo que colma su falta constitutiva, su falta en ser. Al final de ese atravesamiento el sujeto se encuentra con ese lugar vacío, creado por la caída del objeto, y que en ese mismo movimiento lo destituye como sujeto. Destitución que conlleva la pérdida del enganche que el sujeto tenía con su deseo por medio del fantasma.

Es el pase clínico.

Se revela un sujeto sin el sostén de las identificaciones ni de los ideales, desenganchado del Otro y del objeto, que ha adquirido un saber: lo que es como objeto para el Otro, su ser de objeto.

La tesis de Lacan en el 67 es que la cuestión del ser no encuentra respuesta a nivel de la identificación sino a nivel del deseo ,y el saber que está en juego es el saber del ser que no sabía la causa de su deseo.

El analizante, que ya sabe su ser de deseo, habiendo destituido a su analista del lugar de supuesto saber, queda librado al desenganche y a la soledad. Puede pasar de la posición del analizante a la posición del analista, para hacer semblante de ese objeto causa de deseo para otros.

“…al término le la relación de la transferencia, o sea: habiéndose resuelto el deseo que sostuvo en su operación el analizante, éste ya no tiene ganas de aceptar su opción, es decir, el resto que determinó su división lo hace caer de su fantasma y lo destituye como sujeto (…)

el paso del psicoanalizante al psicoanalista, tiene una puerta cuya bisagra es el resto que hace su división (…)En este giro donde el sujeto ve zozobrar la seguridad que le daba su fantasma donde se constituye para cada quien su ventana sobre lo real, se percibe que el asidero del deseo no es mas que el de un deser (…) la paz no viene de inmediato a sellar esta metamorfosis”. (6).

 

 

En 1974, un año después del seminario 20 “Aún”, Lacan escribe un segundo texto sobre el pase: “Nota a los italianos”, donde sitúa al analista como aquel que “ha circunscrito la causa de su horror (…) horror de saber (…) desde ese momento sabe ser un desperdicio…”(7), es decir sabe hacer semblante de objeto (a) causa del deseo para sus analizantes.

Lacan ya ha elaborado su tesis de que no hay relación sexual y el saber que está en juego ahí no es el saber del ser que no sabía la causa de su deseo sino el saber que no hay relación sexual.

 

El pasador en la 1ª versión del pase

 

En la Proposición del 67, Lacan dice que se espera del pasador un testimonio justo y que solo se puede acoger un testimonio justo desde su propio pase y añade “el pasador es el pase” es decir aquel “ en quien está presente en ese momento el deser en el que su psicoanalista guarda la esencia de lo que le pasó como un duelo” (8)

Si el pasador es aquel en quien está presente el deser quiere decir que en tanto que analizante se ha planteado la cuestión de su ser y que está en la vía de su resolución. Resolución que pasa por el atravesamiento del fantasma para acceder al saber de su ser de deseo, lo que él es como objeto para el Otro. El pasador es un analizante que se ha encontrado con su falta en ser, con el lugar vacío creado por la caída del objeto a, causa del deseo y que lo ha destituido como sujeto.

Por eso, Lacan dice que solo ese psicoanalizante en el pase puede “autentificar en él lo que este tiene de posición depresiva”. Es decir, el pasador es un analizante en un momento de destitución subjetiva.

El pasador es el pase clínico. Puede asumir esa función empujado por un deseo de saber cómo otros, los pasantes, han encontrado su salida particular de ese momento. Como dice J.A.Miller (9), tiene que estar causado por la cuestión del pase para poder suscitar y captar el discurso del pasante. Puede incluso plantearle cuestiones y aclaraciones para hacerse su propia idea sobre las respuestas del pasante.

Lacan dio indicaciones sobre el pasador en los textos “La proposición del 9 de octubre…” y en la “Nota sobre la elección de pasadores”. Ahora bien, podemos extraer un saber complementario sobre el pasador a partir de la experiencia del pase según su última enseñanza. Es la segunda versión del pase.

 

2ª versión del pase

 

La experiencia del pase muestra que el pase clínico, el atravesamiento del fantasma y la concepción actual de la conclusión del análisis no coinciden. Se puede esperar algo mas de un análisis, que necesita ser despejado a partir de la última enseñanza de Lacan.

J.A.Miller ha situado una segunda versión del pase que no anula la versión anterior pero sus consecuencias son distintas. Esta versión se elabora a partir del texto de Lacan “Prefacio a la edición inglesa del seminario 11”, de 1976 y que Lacan escribió justo al fin de su seminario 23 “el sinthome” (1975-76). Es la consecuencia de la orientación hacia lo real de su última enseñanza.

En este texto encontramos algunas consecuencias de la nueva elaboración del pase.

Conforme a su planteamiento de colocar al sinthome en el centro de la clínica, el fin del análisis contemporáneo es definido por el sinthome . “una vez que el enganche del deseo en el fantasma se tambalea, es la presencia del sinthome lo que aparece en primer plano” (10).Con la caida del objeto, es decir cuando se ha descubierto que no hay relación entre el sujeto y el objeto a, lo real se pone de relieve. Se accede al sinthome por la via del atravesamiento del fantasma y la extracción del objeto a,causa del deseo. ”del síntoma verdad al síntoma goce en su máxima reducción-es decir, al sinthome- se accede por la via de la construcción del fantasma, por la via de la lógica aplicada al objeto a” (11).

Del deseo de saber sobre el deseo hay un paso más al deseo de saber algo sobre lo real del goce, al que responde la construcción del sinthome.

En su última enseñanza, Lacan pone el acento en el goce, y ya no en el deseo, para situar el fin del análisis despejado a partir del sinthome.

El síntoma tiene un lugar central. Está presente tanto a la entrada como a la salida del análisis. Al principio, lo que está presente es lo que hace sufrir del síntoma y, si bien, este no se atraviesa ni desaparece, su estatuto cambia. Tiene la función de fijar, condensar y anudar el goce y deviene así una identificación al modo de goce del sujeto. Es el sinthome.

El sujeto obtiene un saber hacer que implica saber soportar ese real del sinthome y arreglárselas con el, con el embrollo de lo real. Se trata de saber hacer con ese modo de goce y obtener satisfacción ahí donde antes había sufrimiento.

Lacan define el fin del análisis por la satisfacción. Al fin de análisis hay un cambio en el síntoma. Se logra pasar del sufrimiento a extraer la satisfacción que también estuvo siempre en el.

En el pase se trata de dar cuenta de cómo el síntoma ha pasado de su estatuto simbólico al estatuto real: el sinthome y de qué manera el pasante se las arregla con un nuevo modo de goce, para obtener satisfacción.

Al mismo tiempo, al producirse ese saber hacer con el modo de goce, la suposición de saber al analista cesa. Cae el SsS, se revela la inexistencia del Otro. Lo simbólico pierde valor, hay un agujero (S de A tachado) y el sujeto cesa de gozar de la significación del inconsciente.

En la última enseñanza de Lacan hay un gran salto en el psicoanálisis: el de revelar los límites de la palabra cuyas consecuencias encontramos también en la segunda versión del pase.

En su última enseñanza, Lacan elabora una lógica basada en el agujero de lo simbólico y la inexistencia del Otro para dar cuenta del paso de la palabra, de lo simbólico a lo real. Es lo que ha llamado el inconsciente real

La deflagración del sentido y del SsS supone en el fin del análisis el paso del inconsciente transferencial , ligado al saber, al inconsciente real, ligado a la pulsión y al cuerpo.

En el pase se apunta a demostrar que se ha producido el paso del inconsciente transferencial al inconsciente real, es decir que ha habido acceso al · fuera de sentido” de lo real; que es sin sentido y sin ley por estar fuera de lo simbólico.

Hay un paso mas, que se refiere a la definición del pase en el texto del 76 como “esta puesta a prueba de la” histeorización del análisis”(12) y que J.A.Miller aclara en su curso “el lugar y el lazo”.

El término histeorización condensa dos palabras, historia e histeria.

En el pase se expone el análisis en forma de una historia, pero la condición del pase es que el pasante lo desee, es decir que es necesario el deseo del Otro. Si la histerización del sujeto fue la condición de su análisis, es decir lo que lo empujó a buscar la verdad de su ser de deseo, la historización consistiría, como dice J.A.Miller, en hacer de esa búsqueda de la verdad una historia que se cuenta. Para eso es necesario que se establezca una nueva relación, una transferencia ya no con el psicoanalista sino con el psicoanálisis y la Escuela. Es la transferencia de trabajo. Es lo que J.A.Miller ha llamado “el pase bis” (13) en el que tiene lugar un reenganche del sujeto. Es el paso necesario, esta vez, del inconsciente real al inconsciente transferencial, que daría lugar a la transferencia de trabajo.

 

El pasador en la 2ª versión del pase

 

En el “Prefacio a la edición inglesa del seminario 11”, Lacan no da indicaciones sobre el pasador, pero podemos deducir la posición del pasador a partir de su última enseñanza.

Al pasador, como placa sensible que es, se le supone poder captar y transmitir la histeorización efectuada por el pasante. Solo es convincente si atañe a lo real del goce del pasante.

Como orientación, y a condición de estar abiertos para acoger los distintos modos de arreglárselas con lo real, siempre particular para cada uno, se podría esperar del pasador que pueda transmitir a partir del testimonio del pasante:

--que se ha efectuado el paso del inconsciente transferencial al inconsciente real

--que el síntoma del pasante ha adquirido un estatuto real para devenir el sinthome y cómo el pasante se las arregla con el, con su modalidad de goce, con lo real.

--que ha accedido al “fuera de sentido” a la soledad y el sin sentido, producto del encuentro con S(A/) y con la desuposición de saber, la caída del SsS

--Que ha encontrado el modo de pasar del inconsciente real al inconsciente transferencial mostrando así su relación con el psicoanálisis y la Escuela.

Por tanto, se espera del pasador que pueda transmitir el más allá del pase clínico del pasante, a lo que él mismo, en principio, puede no haber llegado. Sin embargo podrá testimoniar del efecto que le ha hecho escuchar a aquél que ha llegado al inconsciente real y a partir de ahí al inconsciente transferencial.

Mi hipótesis es que el pasador de la última enseñanza habiendo atravesado el fantasma se ha encontrado con lo real del goce. Probablemente está un paso más allá del inconsciente transferencial y un paso mas acá del inconsciente real. Estaría en la vía de encontrar su manera de saber hacer con su modalidad de goce, de arreglárselas con su sinthome, con el embrollo de lo real, del cual su analista aún guarda algo del enigma.

El pasador sería aquel que aún está en la vía de acceder al “fuera de sentido” de lo real. Aún no ha sacado las consecuencias de la ausencia de significación en el Otro.

En todo caso, el pasador no está aún en” el pase bis”, aún no ha pasado del inconsciente real al inconsciente transferencial.

 

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NOTAS

1. MILLER, J.A. “El pase perfecto” . El peso de los ideales .Paidos 1999

2. LACAN, J. “Nota sobre la elección de pasadores”

3. LACAN, J. « Proposition du 9 octobre 1967 sur le Psychanalyste de l´école  . Autres écrits .. Seuil, Paris 2001

4. MILLER, J.A., Cours : La orientation lacanienne  : Le lieu et le lien , 2000-01(inédito)

5. LACAN,J. « Proposition du 9 oct ». Op cit, pp.244.

6. LACAN,J. Ibid.,p.252-254.

7. LACAN,J. ” Note italienne »  . Autres écrits .Ed Seuil, Paris 2001, pp.309.

8. LACAN,J. « Proposition du 9 oct ». Op cit, pp.255.

 

9. MILLER,J.A. « Portraits de famille ». Revue de l'école de la Cause Freudienne . Politique Lacanienne

10. MILLER,J.A. Cours :La orientation lacanienne 2001-02 (inédito), pp.86.

11. ESQUE,X. “Créer en el sinthome” . El psicoanálisis , 10, 2006, pp. 45.

12. LACAN,J.  » Préface a l'édition inglaise du seminaire 11 ». Autres écrits . Seuil, Paris 2001 ,pp.573 .

13. MILLER,J.A. « La passe bis » . Revue de la Cause Freudienne nº66

 

BIBLIOGRAFIA CONSULTADA

COCCOZ, V. “Sobre la designación de pasadores”. El pase y la formaci´n del analista. IX Conversación de la ELP, Madrid 2007

D'ANGELO, L. “El pase-sinthome y la nueva clínica”. El pase y la formación del analista. IX Conversación de la ELP , Madrid2007

ESQUE,X. “El síntoma al final del análisis se hace practicable”. Freudiana , 39

LACAN, J. Seminario 22.RSI (inédito)

 

Seminario 23.El sinthome . Barcelona:Paidós, 2006

LAURENT, D. “Effets paradoxaux dans la passe”. La Cause Freudianne , 52, 2002.

MILLER, J.A. « El desbroce de la formación psicoanalítica”. El psicoanálisis , 2/3, 2001.

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TIZIO, H. “El pase n”. El psicoanálisis , 2/3, 2001.