Graciela Sobral
 

PRESENTACIÓN DE LIBROS

"Introducción a la Clínica Lacaniana. Conferencias en España" de Jacques-Alain Miller

 

Agradecimientos a la Biblioteca, a su Directora, Mirta García y a la coordinadora de la mesa, Marta Mora, por la invitación

Participar en la presentación de un libro de Jaques-Alain Miller me llena de alegría por el respeto y la admiración que siento por él. Y en el caso particular de este libro, me resulta muy significativo. Cuando dirigía La Colección, publicación de la ELP, Vicente Palomera, entonces Presidente de la ELP, me comentó que tenía la idea de hacer este volumen, y me pareció una idea excelente. Con las personas que formaban el equipo de La Colección, presentes en esta mesa, comenzamos a recolectar los artículos. Luego el libro se hizo en Barcelona y nuestro trabajo quedó en lo que podríamos llamar su prehistoria. Estar esta noche en esta mesa es como salir de esa prehistoria.

Cuando fui Directora de la Biblioteca, el último acto que organizamos, coincidiendo con la fundación de la ELP, fue la presentación del primer libro del Seminario de Jacques-Alain Miller que se publicaba en castellano, Los signos del goce y tuvimos la suerte de contar con su presencia. Jaques-Alain Miller, que tuvo una intervención muy cálida y generosa, terminó diciendo que le gustaría que se continuaran publicando sus cursos, cosa que, afortunadamente, ha sucedido.
Si bien este libro no recoge un Seminario de Jacques-Allain Miller, recoge artículos (conferencias) que constituyen una pequeña síntesis de su recorrido intelectual a lo largo de 20 años. En estas conferencias se puede ver por dónde han ido su investigación y su pensamiento y, en algunos casos, hasta se puede reconocer qué seminario estaba dictando en ese momento.

Dado que el libro que estamos presentando es una colección de artículos, lo primero que me surge como comentario es un reconocimiento a su autor, del que todos somos deudores desde el punto de vista político, epistémico y clínico.
Recuerdo, ya hace más de treinta años, la literatura lacaniana que se producía en Argentina, que era, en muchos casos, ininteligible. Jacques-Allain Miller se hizo cargo de la difícil tarea de organizar la transmisión de una teoría y una clínica lacanianas inteligibles. Año tras año, fue esclareciendo los conceptos teóricos y los problemas clínicos en Seminarios, Congresos y Jornadas y, a su vez, puso a trabajar en la misma tarea a los miembros de las Escuelas que él fundara. En ese sentido, su trabajo es ingente.
Como él mismo comenta en la contratapa, "los textos de Lacan son a primera vista un poco oscuros" y, sin embargo, la lectura de Jacques-Allain Miller nos hace sentir que la teoría psicoanalítica es diáfana. En la contratapa del libro, él se ocupa de aclarar algo en relación a este punto, comenta que si bien se puede tener un talante lúdico a la hora de abordar a Lacan no debemos perder de vista que el texto tiene una única estructura y por lo tanto hay una sola buena lectura. Dice: "A veces no la alcanzamos, pero es preferible a decir que cada cual puede leer como quiera".

De los 32 artículos o conferencias que reúne este voluminoso libro, para comentar he elegido uno que se titula La imagen del cuerpo en psicoanálisis, se trata de una conferencia dictada en Granada en 1995.
La tarea de Jacques-Allain Miller es realmente humilde, él va comentando y haciendo sencillo el recorrido de Lacan. Leerlo es como ver jugar al tenis a Roger Federer, ambos hacen que lo difícil parezca muy fácil. Esto se ve, por ejemplo, en este artículo, que es un pequeño compendio teórico y clínico donde todo parece evidente.
Comienza diciendo que el cuerpo se introduce en el campo del goce por la imagen del cuerpo del otro. Toma el ejemplo de un bebé cuyos padres juegan con él y se divierten y el bebé, que no está aún en el estadío del espejo, goza de su cuerpo. Se trata de un goce no contenido en la imagen. Equipara al niño con el carretel del famoso juego del fort-da, dice que aquí el niño es el objeto.
A lo largo de la conferencia Jacques-Allain Miller hace un recorrido bastante exhaustivo en el que muestra qué es lo que sostiene la imagen del cuerpo o por qué el privilegio de la imagen del cuerpo en el ser humano. Va desde la primeras consideraciones lacanianas del estadío del espejo (la imagen del cuerpo es una anticipación que suple un déficit madurativo) a considerar que el fundamento de la imagen es la castración (-phi).
Este -phi toma distintas escrituras: -phi (la castración, la falta), a/-phi (el objeto como recuperación de goce), NdP (el Nombre del Padre que permite que la castración sea posible). Estas fórmulas muestran, desde distintas perspectivas, la condición para que haya imagen, tanto del cuerpo propio como del otro.
En un siguiente paso, ejemplifica todo este recorrido con la clínica y con la historia del arte. En relación a la clínica, habla de la feminización del cuerpo en la psicosis como efecto de un goce que lo invade; en la histeria, del cuerpo como algo que puede servir para representar al sujeto ante el otro; del lugar del cuerpo en algunas instituciones como las fuerzas armadas, o de cómo el cuerpo puede tomar el valor de objeto excremencial en la neurosis obsesiva. En relación a la historia del arte también hace un recorrido. Habla del cuerpo sin castración y sin goce de los griegos; del cristianismo, que introduce la castración bajo la forma del cuerpo sufriente del Cristo adulto o del cuerpo del Niño cubriendo la falta materna. En relación al arte moderno dice que padece anorexia imaginaria porque rompe la dimensión del sentido.
Hacia el final del artículo, en un apartado muy interesante, habla de Merleau-Ponty y la cuestión de la luz, y equipara la luz al Sujeto-supuesto-Saber y a la mirada del Otro. En la relectura del artículo, este punto me ha parecido particularmente interesante: el hecho de señalar lo que nos permite ver, lo visual, el foco de luz como algo análogo al lugar del Otro y que, a su vez, comporta un efecto de Sujeto-supuesto-Saber en el sentido de que es como si alguien ya supiera eso o ya lo hubiese visto. En relación a esta cuestión, propone otro acento en la lectura del estadío del espejo: subraya la importancia que tiene la mirada del Otro sobre el sujeto, es decir, un aspecto de cierta pasividad donde el sujeto queda a merced de qué tipo de mirada tiene el Otro para él. Esto conecta con el comienzo de la conferencia.
Finalmente hace un comentario irónico sobre las consecuencias impúdicas que puede tener el final de un análisis cuando el sujeto se separa definitivamente de la mirada del Otro y ya todo le da igual.
Se trata de un artículo que se puede tomar como guía para una investigación sobre el cuerpo porque muestra los distintos caminos que se pueden recorrer: el cuerpo como lugar de goce, como objeto a, el cuerpo como representación significante del sujeto, el cuerpo marcado por la mirada del Otro. A su vez, constituyen puntos fundamentales para pensar y abordar la clínica de hoy.

 

Graciela Sobral