LA BRÚJULA
 
Semanario  de la Comunidad Madrileña de la ELP
 
Nº 196 En Madrid, a 2 de julio de 2010
                   Directora: Marta Davidovich martadjp@arrakis.es 
                   Jefa de Redacción: Rosa López
                   Colaboradores: Graciela Amorín y Olga Montón
 
 
 
 
-  CONFERENCIA PSICOANÁLISIS Y ARTE EN LA SEDE
-  JORNADAS DE RENNES
-  IX JORNADAS DE LA ELP
-  ALICIA EN EL PAIS DE LAS MARAVILLAS DE LEWIS CARROLL: UNA LECTURA 
-  DESPUES DEL FORO
                                            
 

 
CONFERENCIA PSICOANÁLISIS Y ARTE
MARTES, 6 DE JULIO A LAS 20:30
 
Qué es el arte desde los interrogantes que el movimiento del body-art nos plantea. Cómo considerar las obras que se acercan a lo real sin velo, sin distancia? Cómo es que el arte rompe el cuadro y toma el cuerpo como lugar de acción? ¿ Transgreden estas obras los límites del arte, dañan su ética? ¿entran estas obras dentro de las categorías estéticas o se trata de perversiones?¿Se puede situar el acto sobre el cuerpo sin mediación simbólica, sin distancia que vele el horror de la Cosa, al mismo nivel que la representación simbólica en la obra de arte clásica? ¿Qué es la sublimación en una época en la que los teóricos del arte ya hablan de desublimación?
 
INVITADA:
Eva Fernández del Campo: Profesora Titular de Arte Asiático y de Arte Contemporáneo Occidental en el Departamento de Historia del Arte III de la Universidad Complutense de Madrid desde 1997.
 
COORDINACIÓN:
Mónica Unterberger, Ana Ramírez

enviado por el grupo de investigación Psicoanálisis y Arte del Nucep
 
 

 
JORNADAS DE RENNES
10 y 11 de julio de 2010
 
En el comienzo del siglo  XXI , cómo nace el deseo del analista.

Inscripciones http://www.causefreudienne.net/shop/index.php

El blog de Rennes  http://rennes2010.wordpress.com/
 
Puedes leer *El Point du jour* en la web  
 
Les Journées de L’ECF à Rennes           
   

 
IX JORNADAS- Xº ANIVERSARIO  DE LA ELP                                                 
Madrid, 20 y 21 de noviembre de 2010
Círculo de Bellas Artes- Sala de las Columnas                                 
 
LOS HOMBRES Y SUS SEMBLANTES
Formas contemporáneas de la sexualidad masculina
 

 
Presentación 

Desde la afirmación de lo masculino y lo femenino como irreductible  "polaridad cósmica",  hasta la tesis del inconsciente como una escritura donde la relación sexual no puede alojarse, la enseñanza de Jacques Lacan prolonga y re-elabora la deconstrucción  freudiana de la sexualidad en el ser hablante. A partir de los años treinta, siguiendo las primeras conclusiones de Freud, los analistas coinciden en enfocar y promover la sexualidad femenina como un capítulo destacado del psicoanálisis, en un intento de sondear mediante los instrumentos conceptuales del inconsciente y del Edipo en la proverbial extrañeza que supone el deseo de la mujer.
¿Por qué el psicoanálisis no ha hecho prosperar hasta ahora un desarrollo específico de la sexualidad masculina? Tal vez por considerar que el binario del falo y la castración son suficientes para ordenar los mecanismos libidinales del varón, y que la docilidad de su goce al significante amo parece asegurar un grado máximo de representabilidad en su deseo. De este modo, los psicoanalistas hemos contribuido a perpetuar el patrimonio femenino del enigma, la sombra y lo Otro, reservando a los hombres la abarcable sencillez del Uno. Sin duda, existen sólidas razones de estructura que respaldan esta distribución de la problemática de los sexos, pero no podemos soslayar el hecho de que los conceptos lacanianos de semblante y de síntoma vuelven perentoria la continuación del debate.
La posición del psicoanálisis, al estudiar la vida amorosa desde la perspectiva del malentendido y la disarmonía originaria del deseo, inaugura un campo de inteligibilidad capaz de dar una razón para la contemporaneidad "líquida" de las identidades sexuales, afectadas por las  profundas transformaciones del discurso y la decadencia de la "moral sexual cultural" que durante siglos puso música al gran baile de máscaras de los hombres y las mujeres.
Asediado por el vertiginoso ascenso de sus nuevas competidoras, el hombre moderno oscila entre la resistencia desesperada (que en ocasiones alcanza el dramatismo de la violencia criminal) y el sometimiento a las imágenes que lo "invitan" a abdicar de sus tradicionales insignias. Cuestionado en los estereotipos sobre los que se ha apoyado durante siglos para practicar el simulacro de una identidad sin interrogantes, el varón acusa el golpe en el fantasma de su potencia, y tantea a menudo a ciegas en búsqueda de otros semblantes y en la producción de otros síntomas con los que recomponer su maltrecha ilusión de saberse ser.
¿Cómo fundar desde el psicoanálisis una nueva Historia de la Sexualidad que contemple a la vez la variabilidad de la cultura, las mutaciones  del discurso del amo y la lógica del inconsciente? Es el desafío que estas próximas Jornadas nos prometen.
 
Comisión de organización:                 
Rosa López (responsable), Pilar Berben, Carmen Bermudez, Ana Castaño, Santiago Castellanos, Joaquín Caretti, Marta Davidovich, Gustavo Dessal, Alberto Estevez, Emilio Faire, Beatriz García, Ariane Husson, Esperanza Molleda, Silvia Nieto, Luis Seguí, Mónica Unterberger.

Comisión Científica:
Jorge Alemán, Jesús Ambel, Marta Serra, Oscar Ventura, Lucia D’Angelo (más Uno)
 
 
BOLETÍN DE INSCRIPCIÓN   
       
       
         Nombre……………………………………………………………………………………………
Apellido…………………………………………………………….……………………………..
Dirección…………………………………………………………..……………………………….
Código postal………………………………………………………………………………………
Ciudad……………………………………………………………….…………………………….
País………………………………………………………………….……………………………...
Télefono...........................................................................................................
e-mail ……………………………………………………………..…………………………………
Miembro de la ELP, socio de Sede, participante ICF-NUCEP, estudiante universitario con acreditación, otros participantes (tachar lo que corresponda)

 

CUOTA DE INSCRIPCIÓN: 
130 euros (hasta el 30 de septiembre) (miembros ELP, socios de Sede, otros participantes)
150 euros (hasta el 1 de noviembre)
170 euros (después del 1 de noviembre)
 
  80 euros (hasta el 30 de septiembre) (Participantes ICF-NUCEP, estudiantes con acreditación)
  90 euros (hasta el 1 de noviembre)
100 euros (después del 1 de noviembre)
 
FORMA DE PAGO:
Transferencia bancaria a nombre de Escuela Lacaniana de Psicoanálisis del Campo Freudiano.
La Caixa: Cta. Nº 2100 3359 12 2200072988
Se hará constar nombre y apellidos de la persona que se inscribe. Así como IX Jornadas de la ELP.
 
Imprescindible enviar justificante de la transferencia, junto con el presente boletín de inscripción a la Comisión organizadora, por una de las siguientes opciones: 
1.- por correo electrónico: cdm-elp@arrakis.es

2.- por correo postal a la Sede de Madrid de la ELP: Gran Vía, 60 2º izquierda 28013-Madrid
INFORMACIÓN
Sede Madrid de la ELP
c/Gran Vía, 60 2º izquierda 28013-Madrid  Tel. 91 559 14 87 cdm-elp@arrakis.es
 
web de la ELP 
 
 
                                      

 
ALICIA EN EL PAIS DE LAS MARAVILLAS DE LEWIS CARROLL: UNA LECTURA  
por Constanza Meyer  
Conferencia Librería Eléctrico Ardor, Madrid
 
                      
Acercarse a este libro es sin duda emprender una aventura de la mano de Lewis Carroll y de una niña, que a veces no nos parece tan niña. Es una aventura que muchos hemos recorrido incluso más de una vez a lo largo de nuestra vida, de manera que posiblemente cualquiera de nosotros puede citar alguna escena de este texto o rememorar una situación en forma de imagen viva.  Además, se trata de un texto que ha sido adaptado de múltiples maneras al cine y al teatro, o tomado en su esencia a modo de inspiración para cualquier otro relato.  Por ello, lo consideramos un verdadero clásico de la literatura, sin entrar demasiado en la discusión sobre su pertenencia o no al espacio infantil.
 
A pesar de la infinidad de entradas que ofrece el texto y de la innumerable cantidad de trabajos que circulan sobre el mismo, he elegido dejarme guiar en mi lectura por el principio del relato, el poema que precede a la presentación de la protagonista: en él nos invita el autor a adentrarnos en las condiciones de  gestación del relato y a unirnos a las tres niñas que se lo demandan, en el que será un viaje fantástico tras la “niña soñada”. También allí Lewis Carroll parece ofrecernos las claves, los ingredientes principales que deberán conformarlo: que empiece enseguida y que haya disparates (es decir que la uniformidad y la correspondencia se rompan). Por último nos deja la reflexión del valor que tiene el relato como regalo o don para Alicia, que deberá ponerlo junto a los sueños del mundo infantil y los recuerdos, para trenzarlos nuevamente en la trama tejida con los hilos que provienen de aquel lejano país. Es decir, que al final de su viaje pueda hacer ella misma algo nuevo con los elementos que componen ese relato.
Estas directrices nos permiten lanzarnos en caída libre por la madriguera hacia un mundo que en principio el propio Carroll llamó “under ground”, subterráneo, al que en principio se accede por la vía del sueño. Se trata de un mundo del que Alicia en el desconcierto de su caída se pregunta si no serán la “Antipatías”, es decir las Antípodas, el otro lado de la tierra, lo opuesto al mundo reglado de la época que le ha tocado vivir a ella y al propio Lewis Carroll. En efecto, la literatura más representativa de la época victoriana nos coloca frente a textos como Jane Eyre, de Charlotte Brontë, Tess de Thomas Hardy, Oliver Twist de Charles Dickens, o Vanity Fair de Thackeray, donde se accede a la cara más miserable del mundo moderno que trajo consigo la Revolución industrial a modo de crítica del progreso.
El mundo en el que entra Alicia que promete ser el de las maravillas, se nos presenta más bien como el  del disparate, es decir, el del revés, donde todo parece estar patas arriba. Se trata de un mundo donde todo es imprevisible y las reglas y leyes se ven permanentemente cuestionadas o trastocadas, en el que no existe la proporción: las llaves no encajan en las cerraduras o su cabeza es demasiado grande para pasar una puerta o su cuerpo tan pequeño que corre el riesgo de morir ahogada en el mar de sus propias lágrimas. Todo en este “submundo” está fuera de lugar y la protagonista también sufre los efectos de encontrarse desubicada en este entorno: sus conocimientos de geografía quedan trastocados, no logra hacer corresponder los diferentes países con sus capitales y cuando pretende recitar un poema las palabras salen diferentes, otras, generando ella misma una creación que para su sorpresa posee un nuevo sentido.
La parodia
Para poder pensar esta inversión, retomaré el concepto de parodia a partir de la polifonía y el dialogismo introducidos por Mijail Bajtín para quien la parodia es una forma particular de polifonía en la cual el autor habla mediante la palabra ajena, pero entrando en conflicto con su dueño primitivo, es decir que “la palabra paródica se convierte en arena de lucha entre dos voces” (Dialogic Imagination). Pero Bajtín va más lejos y extiende las características de la palabra paródica, tomándola como un fenómeno esencialmente dialógico que incluye en su seno las huellas de sus diferentes usos. Al ser utilizada por unos y por otros, en diferentes contextos y con diferentes intenciones, todos estos usos permanecerán presentes en ella, con lo que se observa que la palabra conlleva voces que o bien se hacen eco, o bien entran en conflicto pero manteniendo siempre una estructura dialógica. En este sentido, la intertextualidad está garantizada porque una obra, al estar construida a partir del uso de diferentes voces, se convierte en una estructura que nunca es original, o aislada, sino que establece una relación dinámica tanto con otras obras literarias como con otras voces sociales. Por eso este texto puede tomarse como parodia, colocarse al lado o cerca de otros textos como las fábulas utilizadas desde la Antigüedad para dar cuenta de una enseñanza y cuyos protagonistas principales son los animales, o los libros de viajes desde Marco Polo (s. XIV) hasta Fray Bartolomé de las Casas (s. XVI), o el propio camino de Dante en la Divina Commedia (s. XIV).
La parodia tiene, entonces, dos acepciones posibles: una es el contraste y la otra es la reiteración y distancia crítica que, sin embargo, no implica necesariamente su ridiculización (Linda Hutcheon). En cualquier caso, el texto paródico es una nueva producción nueva y lo que se parodia puede ser varias cosas, no sólo una obra, sino un estilo, una sintaxis, una estructura. No obstante, entre el objeto parodiado y el texto paródico hay una zona en la que tienen lugar los procedimientos de escritura que construyen el pasaje de uno a otro.
El juego paródico en el texto
El texto de Lewis Carroll presenta infinidad de situaciones que pueden leerse a partir de la parodia, como por ejemplo cuando Alicia trata de recitar un poema moralizante que, al igual que las fábulas, tiene un animal como protagonista. Esta literatura estaba sumamente extendida en Gran Bretaña donde desde el siglo XVII se desarrolla toda una producción literaria alrededor de la alegoría para transmitir a los niños los preceptos de la moral puritana. En la segunda mitad del XIX surge una tendencia en literatura infantil que retoma las fábulas de Esopo denominada “antropomorfismo”. En ella, los animales aparecen representando las dicotomías del alma humana, el bien y el mal, o incluso las clases sociales. Es interesante destacar que un par de años antes de la publicación del texto de Carroll aparece The Water Babies (1863), de Charles Kingsley (también clérigo), un libro de fantasía en el que un niño huérfano que trabaja de deshollinador y sufre las duras condiciones de la vida en la ciudad logra escapar con la ayuda del hechizo de la Reina de las hadas y convertirse en el “niño de agua” con un tamaño de ocho pulgadas. Se trata de la esencia de Tom y su renacimiento porque en su nuevo medio aprenderá a ser bueno con la ayuda del amor.
Ahora bien, ¿para qué se sirve Lewis Carroll de este procedimiento paródico? Creo que podríamos pensar que este texto apunta a poner todo un sistema patas arriba, el establecido en la época victoriana, la educación y la pedagogía que tan bien conocía Lewis Carroll, pero fundamentalmente pone en cuestión el sistema comunicativo porque el lenguaje está tomado en su polisemia más extrema para mostrar que no hay comunicación posible aunque la construcción siga “al pie de la letra” las reglas de la sintaxis. Es decir que por más que un mensaje respete la lógica de la sintaxis y las reglas de uso de la lengua, puede tener más de un sentido. Un ejemplo interesante de ello surge en el capítulo III cuando el ratón cuenta una historia y menciona el pronombre “lo” que en sí mismo se presta a la ambigüedad. Su referente y significación dependerán del contexto y de la situación del hablante por lo que se genera un auténtico malentendido que raya lo absurdo hasta el punto de que ya nadie sabe de qué se está hablando. Asimismo refuerza la idea de que no hay correspondencia entre significante y significado. Es así que el mundo se presenta para Alicia con todas sus imposibilidades y el viaje será un camino que le permita ir modificando su posición respecto a un mundo que aspira a presentarse como unívoco.
Lenguaje y psicoanálisis
En este sentido, quisiera señalar aquí que la no correspondencia es retomada por el psicoanálisis cuando Lacan partiendo del concepto de signo de Saussure y los trabajos de los estructuralistas se plantea una nueva lectura de Freud a partir de la lógica del significante. Para Lacan el inconsciente está estructurado como un lenguaje y subraya precisamente la diferencia entre significante y significado, lo que le permite tomar el discurso desde la pluralidad de sentidos.  De esta manera, un sujeto puede iniciar la experiencia de la asociación libre que permitirá la emergencia de la sorpresa y muchas veces del desconcierto. La asociación libre implica dejarse llevar por el propio decir, que nunca es exactamente eso, hasta encontrar un punto de verdad. La sorpresa y el desconcierto permiten asimismo conmover la posición de un sujeto.
El malentendido y la lógica
Volviendo al texto de Alicia, un buen ejemplo del malentendido que linda con lo absurdo puede encontrarse en la “Merienda de locos”. Durante la conversación con el sombrerero acerca del reloj que señala los días del mes en lugar de las horas, la liebre desafía a Alicia y le pregunta por qué el reloj tenía que marcar las horas y si acaso su reloj marca los años. A lo que ella responde que no hace falta porque permanece en el mismo año durante mucho tiempo. El sombrerero encuentra aquí el anclaje para su lógica y responde: que eso es justamente lo que hace el suyo. Alicia queda desconcertada y reflexiona acerca de la frase: “El comentario del Sombrerero parecía no tener ningún sentido, aunque se expresara correctamente” (Alicia, 172). Es decir que las propias reglas de la lógica pueden sostener la incoherencia y el disparate porque está construido correctamente.
La parodia está presente también en el segundo encuentro con la duquesa que insiste en buscarle a todo una enseñanza moralizante porque, como dice, “Todo tiene moraleja, el caso es dar con ella.” En este episodio se suceden máximas y refranes que aparentemente nada tienen que ver con lo que se está hablando: “Dios los cría y ellos se juntan” o “que el amor y sólo el amor hace girar el mundo” o uno maravilloso que da la clave del juego de lenguaje: “cuídate del sentido y los sonidos se cuidarán de sí mismos” (Alicia, 191). Se trata de la parodia de un dicho inglés que dice: “Cuídate del penique y las libras se cuidarán de sí mismas”, es decir, que los sonidos y sus combinaciones abren la puerta a la proliferación de sentido, a la poesía con sus recursos a partir de los juegos de lenguaje, que es lo que el propio que Lewis Carroll en un gesto de originalidad pone en práctica durante todo el texto.
Alicia, por el contrario, recurre a las normas del mundo real para sostenerse y se aferra a ellas para dar clases de educación a los animales de cómo deben comportarse. Pretende constituirse en la poseedora de la verdad, tal y como hacen los adultos en su mundo real y dicta las leyes de lo que debería ser, aunque este mecanismo no le sirve de mucho ya que cada vez que abre la boca mete la pata precisamente por estar fuera de contexto y muchas veces de código. Los encuentros de Alicia con los diferentes personajes dan lugar a conversaciones que muestran el permanente malentendido, ya sea porque lo que ella dice está fuera de lugar en ese submundo habitado por animales (le habla al ratón de su gato o le dice a la paloma, preocupada por vigilar su nido, que le encanta comer huevos), o incluso a partir de la homofonía de una palabra que abre el juego de las diferentes significaciones posibles. El episodio en que el ratón se propone contar un cuento (tale) y Alicia fija su mirada en la cola del ratón (tail) lo pone en evidencia con claridad ya que el relato se transforma para ella en un poema que recrea la imagen de una cola de ratón en su escritura. Alicia se queda fijada en la imagen de la cola del ratón, lo que la empuja a decir cuando éste le señala que no está atenta “iba Usted en la quinta revuelta” (de la cola). A lo cual el ratón le responde: “Lo dudo”, pero ella escucha: “un nudo”, que inmediatamente se ofrecerá a deshacer.
 
La descomposición del lenguaje
 
En la segunda parte de las aventuras, A través del espejo, Alicia encuentra un libro que sólo podrá ser descifrado en el reflejo del espejo, está escrito de forma invertida. También el lenguaje sufrirá allí los efectos de ruptura porque el poema Jabberwocky, traducido en español por Fablistanón, (derivados de los verbos Jabber o Fablistanear, que es hablar de manera incoherente) aparece plagado de neologismos y vocablos que serán analizados más adelante por Humpy Dumpty y su teoría de la “palabra maleta”. Este poema ha sido considerado por muchos críticos como precursor del Finnegans Wake de Joyce. Este tipo de juegos será retomado por las vanguardias en su radical tratamiento del lenguaje, con aspiraciones estéticas y de creación de una nueva significación, como el movimiento Dadaísta o las vanguardias latinoamericanas (Oliverio Girondo, Do Campo, etc.) hasta llegar al propio Cortázar en el capítulo 68 de Rayuela, donde se recrea magistralmente en el procedimiento de la jitanjáfora de modo tal que un absoluto sinsentido da lugar a una auténtica composición poética. En este sentido, el texto de Lewis Carroll que no es una composición poética al uso parece, no obstante, sostener lo que señala Saúl Yurkievich respecto del lenguaje poético: “La poesía libera de la sujeción al sentido recto, al sentido común o al sentido único. La poesía es la reveladora, la provocadora de la polifemia y polisemia latentes en toda escritura. La poesía es la conciencia y la memoria de la lengua, el instrumento más apto para explorar/explotar todos los recursos de la expresión, de la selección, de composición, toda la capacidad de transformación, toda la creatividad posible de una lengua. Poesía: jugo y juego de palabras: trova truco tropo trueque retruécano disloque dislate. (“Crítica de la razón lingüística o la insuficiencia instrumental del análisis lingüístico” en La confabulación con la palabra, Taurus, 1978).
Para concluir, me gustaría retomar la idea que esbocé al comienzo de que el relato que Lewis Carroll construye para Alicia es un regalo. Se trataría de un don que apunta más bien a deconstruir el discurso preexistente, a poner sus elementos en circulación y a rescatar el valor de la palabra con la que ella, al final de su viaje que se resuelve en el despertar del sueño, pueda producir el poema, o el relato que la acompañe en el camino de su vida. Se trata de un relato no contado aún, de un relato que hay que andar, como aquel que la tortuga nunca termina de contar. 
 
Madrid, mayo 2010



 
DESPUÉS DEL FORO
 
Debemos felicitar a  los 600 participantes del Foro sobre el Autismo, por el entusiasmo que genero y del que aún se reciben los ecos en diferentes lugares de nuestra comunidad de trabajo.
Un agradecimiento al comité de iniciativas: Carmen Cuñat, Lucía D´Angelo, Elizabeth Escayola, Ëric Laurent y Judith Miller y al comité de organización, que arriesgaron una nueva manera de convocar a distintos profesionales y a los padres y madres, todos ellos reflexionaron sobre el riesgo que corremos si se pierde de vista la dimensión subjetiva.
A Margarita Alvarez agradecemos la preparación de la reseña que ha continuación reproducimos.

 
 
RESEÑA DEL FORUM
Margarita Alvarez
 
El pasado sábado 19 de junio tuvo lugar en el auditorium del World Trade Center de Barcelona este Forum promovido por la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis que contó con los auspicios de la Asociación Mundial de Psicoanálisis, el Instituto del Campo freudiano en España, el Campo freudiano en Bélgica, Francia e Italia y el apoyo de distintas instituciones públicas y privadas. La particular ubicación del WTC entre la ciudad y el mar, en los extramuros de la antigua ciudad romana, lugar de celebración de  los primeros foros –la palabra deriva de “fuera” de las murallas-, puede servirnos como metáfora para situar este acto de salir de nuestras sedes, de movernos de nuestros asentamientos para construir un espacio nuevo para la palabra en la ciudad.
Hay solidaridad entre la construcción misma de este espacio y el tema de este forum: “Lo que la evaluación silencia. Un caso urgente: el autismo”. Es necesario proveer las condiciones para producir, garantizar la dimensión subjetiva, para que el sujeto pueda tomar la palabra.
La convocatoria tuvo una amplia resonancia que se materializó en más de 550 inscripciones y cerca de 50 intervenciones. Hay que agradecer especialmente la cuidadosa labor de la comisión de organización tanto en la difusión realizada como en la selección de las intervenciones y el ordenamiento de las secuencias de presentación. Estuvo formada por Begoña Ansorena, Neus Carbonell, José Castillo, Elizabeth Escayola (coordinadora), Pilar Foz, Gradiva Reiter, Iván Ruiz y José Ramón Ubieto.
 
Hilvanadas en siete secuencias, estas intervenciones fueron a la vez diversas y únicas. Cada una de ellas fue abordando algún aspecto de la ideología de la evaluación, de sus significantes-amo, su voluntad de borramiento de la causa y de dominio y adiestramiento del sujeto, en nombre de principios y teorías falsamente científicas. Todas, además, llevaban la marca de la particularidad subjetiva de quien hablaba y demostraron que tomar la palabra implica movilizar la dimensión del deseo, jugarse algo, y cuando eso sucede tiene efectos, para uno mismo y para los otros. Estos efectos hicieron que este foro pasara de ser un claro éxito a ser todo un acontecimiento. Durante más de nueve horas apenas nadie se movió, todos los participantes permanecimos absolutamente atentos a lo que se decía.
Trataré seguidamente de reseñar brevemente aquellos puntos que me resultaron más interesantes:
 
Lucía D’Angelo, Presidenta de la ELP, inauguró el Foro dando la bienvenida a todos los participantes y dando las gracias a todas aquellas instituciones que apoyaron públicamente su celebración.
A continuación, Judith Miller, Presidenta de la Fundación del Campo Freudiano situó el foro como una apuesta de poder escapar a la barbarie cuyo régimen de evaluación nos amenaza. Frente a la barbarie de una civilización que quiere cerrar las puertas a cualquier manifestación de la singularidad de los seres hablantes, hay una elección de civilización. No tenemos otra posibilidad  que apostar –concluyó citando a Pascual-, esto no es voluntario, ¡estamos embarcados!
 
Tras el acto de apertura se sucedieron las distintas intervenciones, breves,  concisas y variadas. Como señalé antes, cerca de cincuenta personas –sin contar las que intervinieron en el debate- tomaron la palabra para decir algo de sí mismas o de un hijo, de una viñeta clínica, para señalar un punto, hacer una observación; para hablar de lo que no marcha en la psicología, la medicina, la universidad, la sociedad; para situar lo que no responde al amo; para decir algo de las dificultades de hacer frente a esta ideología de la evaluación que, bajo una supuesta neutralidad, ataca, elimina con ferocidad la dimensión subjetiva; también para dar cuenta de respuestas particulares o colectivas, como ha sido, entre otras, este mismo foro. Brillaron los contenidos pero sobre todo brilló la enunciación.
 
I. “El riesgo de la civilización: negar la dimensión subjetiva”
José Ramón Ubieto, psicoanalista, abrió esta primera secuencia planteando que la psicología ha tratado de encontrar la cifra del sujeto, pero el sujeto no es evaluable, incluye siempre una opacidad –incluso para sí mismo. El cientificismo actual niega esa opacidad y vela, tras el sintagma “evidencia científica”, su voluntad de dominio y adiestramiento del sujeto. Para el psicoanálisis, por el contrario, se trata siempre de obtener su consentimiento.
José Andrés Torres Mora, diputado al Congreso por Málaga (grupo parlamentario socialista) y profesor de Sociología en la UCM, planteó que tanto el campo psi como el campo político se hallan ahora ante el desafío de una ideología que quiere sustituir las palabras por los números. Creen que los números no mienten, pero eso solo es verdad –añadió- en tanto no dicen nada. Los números no mienten pero sí aquellos que los usan y se sirven de ellos para construir burdas interpretaciones.
La crisis actual causa incertidumbre, inseguridad y desprotección por lo que hay quienes piensan que los políticos deberían callarse y la élite económica tomar el poder político. Pero hay que aprender a vivir en la contingencia y soportar la decepción. Se trata de hablar, dialogar, plantear estrategias. Los problemas políticos no tienen soluciones tecnocráticas sino políticas. Y esto implica más algo del orden de una apuesta que de una solución matemática.
La escritora Lolita Bosch habló de la necesidad y la dificultad de construir la subjetividad del personaje literario. No puede recurrirse a generalidades o arquetipos para ello: es su unicidad la que nos permite contactar con él, la que nos dice algo de la nuestra.
El psicoanalista Jorge Alemán planteó tres puntos:
1. La evaluación no guarda relación con la ciencia sino con la técnica –en el sentido heideggeriano. La ciencia mantiene una relación con la dimensión de lo imposible, mientras que la técnica la rechaza.
2. La técnica es correlativa de la evaluación pero también de la subjetividad,  que no rechaza sino que convierte en espectáculo. Es necesario entonces distinguir entre el sujeto y la subjetividad: evaluación y subjetividad pertenecen al mismo mundo en tanto equivalencia de las mercancías; por el contrario el sujeto es singular, no se puede sustituir.
3) También es necesario distinguir entre la política y lo político. La política tiene que ver con la circulación infinita de la mercancía donde todo se vuelve equivalente. Lo político es lo que surge de la dislocación de la causa. Solo hay instante de lo político cuando la contabilidad de la política no entra en juego. La política debería mirar al psicoanálisis, terminó diciendo, como la última perspectiva del siglo XXI que mantiene con el saber y la causa una relación no técnica.
 
II. “Un claro ejemplo de la subjetividad en juego: el autismo”,
Elizabeth Escayola señaló que el sujeto autista se defiende de lo más propio del Otro: la voz y la mirada. En relación a la primera, que constituyó un punto común a todas las intervenciones de esta secuencia, añadió que la voz implica soltar algo y no recuperarlo.
Mercè Managuerra, actriz y profesora de interpretación del Institut del Teatre de Barcelona, leyó su propia traducción al castellano de un conocido poema de Lluís Solà: “Cuando ya no tengas más palabras, / habla, comienza el sonido / no pares, inventa la palabra / excava dentro de las sílabas (…) excava, comienza de nuevo /la lengua comenzada, no vaciles /no te pares, escribe la letra nueva…” (L. Solà, “Poema nº 1”. En: Entre bellesa i dolor).
 Josep Mària Panés planteó que en el autismo encontraríamos una modalidad particular de la forclusión y del retorno de goce, donde la defensa fuerza la exclusión de la voz en una doble dimensión: en tanto soporte de la enunciación  y en tanto experiencia de goce.
Gracia Viscasillas presentó una interesante viñeta clínica que ilustró cómo una intervención con un sujeto autista permitió que éste pasara del ruido al grito y, unos meses después, comenzara a usar las palabras. Al respecto, Elizabeth Escayola apuntó que antes de la palabra no hay el silencio sino el rasgo, el grito.
Ermel Morales, profesor de interpretación textual de la Escuela Superior de Arte Dramático de Galicia, explicó una experiencia teatral con adultos diagnosticados de trastorno del espectro autista en la que los guiones se reescriben en la medida que los participantes pueden ponerles sus propias palabras. “Los cuentos se escriben pero si al contarlos se reescriben –precisó-, se cuentan mejor”.
 
III. “La ciencia, el método científico y sus límites”
Manuel Fernández Blanco señaló que la evaluación, la cifra, el conductismo se han convertido en el discurso común. Cuando hablamos de eficacia, de eficiencia, de autoestima -significantes amo de nuestra época-  hablamos conductismo sin saberlo. Este discurso contamina todas las practicas –sociales, políticas, educativas, sanitarias y nos vuelve un poco más tontos de lo real.
A continuación, Javier Peteiro, Jefe de la Sección de Bioquímica y Laboratorio de Alergia del Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña partió en su intervención de que no todo es accesible a la ciencia ni todo lo que se llama ciencia lo es. Seguidamente clasificó las distintas teorías existentes del autismo como científicas, pseudocientíficas o cientificistas.
Si bien la ciencia puede aportar datos interesantes sobre los correlatos genéticos y neuropatológicos del autismo –señaló-, hay escasas teorías científicas por lo que, en ausencia  de un conocimiento básico, no es posible desarrollar un tratamiento científico eficaz. Respecto a las teorías pseudocientíficas, advirtió de su peligrosidad. Y en relación a las corrientes del cientificismo conductista y la medicina basada en la evidencia coincidió con el psicoanálisis en que anulan al sujeto. Por último señaló que la ciencia no es suficiente ni para comprender el autismo ni, en general, al ser humano. Además –afirmó-, una teoría del ser humano puede ser verdad sin que sea científica.
Manuel Fernández Blanco que el próximo otoño Miguel Gómez editores publicará un libro de Peteiro cuyo título será: El autoritarismo científico.
Laia Torrent, bióloga molecular y estudiante de doctorado en neurociencias, explicó cómo se aplica el método científico en investigaciones genéticas. La competencia feroz que hay entre los investigadores, los distintos equipos, hace que solo se publiquen los resultados positivos y no los negativos.
Cristian Stephanoto, investigador en neurociencias mostró su preocupación porque los sistemas de validación científicos padezcan de cierta falta de rigor. E insistió en que la producción de conocimiento científico no está en absoluto exenta de arbitrariedad y parcialidad.
El psicoanalista Juan Pundik subrayó que la medicalización de la infancia es un problema político de primer orden que requiere una respuesta política. El poder está en manos del neoliberalismo, una concepción ideológica económica para la que no hay naciones, ni sociedades, ni culturas, ni sujetos. Solo existe el mercado.
 El psicoanalista Guy Briole planteó la no adecuación entre los progresos de la ciencia y de la humanidad. En el ritmo acelerado actual, y sin que exista un debate ciudadano “es la ciencia la que dirige el baile”. Se pretende remodelar la sociedad, y a los hombres que forman parte de ella,  a partir de progresos científicos considerados a partir de criterios de rentabilidad. Se hace creer que el goce de los objetos de consumo vale como proyecto de vida de un hombre deseante. El médico actual, al acentuar la vertiente científica en detrimento de su dimensión humanista está atrapado en dicho movimiento.La psiquiatría –señaló-, arrastra consigo dos significantes de los que le cuesta separarse: el poder y la disciplina. Por eso frecuentemente la encontramos aliada con el poder político, interesado en el orden y la disciplina. La ética del psiquiatra moderno es bio-disciplinar.
 
IV.  “Las palabras de los padres”,
En esta secuencia intervinieron Miguel Gallardo, Mar Calado, Ana Laura Castro, Sagrario Rojas, Menchu Ruiz. Si bien todos los testimonios tuvieron un valor especial, voy a retomar aquí solo algunos de ellos. Miguel Gallardo, dibujante e ilustrador, habló de su experiencia con las particularidades de su hija a lo largo de los años y nos habló de su libro “María y yo”, producto de ella, que ha sido trasladado recientemente al cine por Félix Fernández de Castro y estará pronto en las pantallas.
Mar Calado nos presentó la nueva asociación TEAdir, de la que es vicepresidenta y que agrupa a padres y familias de pacientes con trastorno del espectro autista, que creen que el tratamiento ha de tener en cuenta la subjetividad del niño y reclaman su derecho a elegir el tipo de tratamiento que consideren más conveniente para abordar las diferencias de sus hijos.
Ana Laura Castro testimonió de cómo un significante-amo le había impedido durante un tiempo conectar con su hija. Finalmente comprendió que tenía que acallar sus exigencias, silenciar su interior para poder percibir a su hija.
 
V y VI. “El tratamiento del autismo” y “El tratamiento del autismo entre varios profesionales”
A lo largo de estas dos secuencias, pudimos escuchar algunas viñetas y reflexiones clínicas muy interesantes de los psicoanalistas Begoña Ansorena, Martín Egge y Gradiva Reiter.
Begoña Ansorena presentó una viñeta clínica que situaba claramente cómo el establecimiento de un diálogo con el autista requiere previamente la extracción de un objeto. Gradiva Reiter, por su parte, presentó otra viñeta que ilustraba con claridad cómo la inclusión de la diferencia, homogeneizándola con el resto, es decir, anulando lo que hay de más propio, el rasgo único, puede ser desolador.
También pudimos escuchar las intervenciones de distintos profesionales que trabajan en distintos dispositivos y desde distintas prácticas: las psicomotricistas Estrella Masaveu y Yolanda Vives, el pedagogo Daniel de León, y los psicoanalistas Giusseppe Salzillo, Vilma Coccoz y Llúcia Viloca.
Los psicoanalistas Pilar Foz y Félix Rueda testimoniaron de su primer encuentro con la clínica del autismo a partir de sendos casos. Pilar Foz señaló que la primera lección que aprendió es que el niño autista se defiende  de los otros y vive en su propio cuerpo aquello que le viene de fuera sintiéndolo como intrusivo, por lo que hay que dejarse guiar por él. Félix Rueda afirmó que querer borrar la dimensión de la trasferencia y su articulación con la subjetividad aplasta a los niños, a sus familias ya los que trabajan con ellos.
Vilma Coccoz denunció cómo la ideología de la evaluación trata de someter a los “anormales” –fuera de la norma- a sus dictados ciegos. Y recordó  que Lacan hablaba de infinitas formas de la adaptación.
Por su parte, la psicoanalista Llúcia Viloca nos hizo conocer una entrevista que realizó a Ajuariguerra, en Suiza, el año 1971, donde este psiquiatra subraya la importancia esencial de la palabra, del diálogo con el paciente, en los tratamientos.
En relación a las distintas prácticas y dispositivos, Vicente Palomera señaló que el partenaire en todo caso sigue siendo la palabra. Es importante estar atento a todo lo que puede hacer metáfora en esta clínica.
 
VII. El efecto de la evaluación en nuestra cultura”
Constantino Bertolo, editor de Caballo de Troya, advirtió de la importancia de dialogar con los textos, de escucharlos.
Mar Vila habló de su experiencia como residente de psiquiatría infanto-juvenil en el SLAM (South London and Maudsley Hospital) donde la labor administrativa deja cada vez menos tiempo a la clínica.
Nora Catelli, profesora de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada en la UB, se refirió al problema de la evaluación y el control social en la universidad y situó dos problemas: por un lado, la minorización de los estudios universitarios y la reducción de la universidad al mundo de la empresa.
Sonia Arribas, profesora de la Universitat Pompeu i Fabra señaló que si la práctica de la evaluación en Humanidades es reciente sin embargo es una tendencia preponderante sobre todo por parte de las ciencias cognitivas. Se ataca la trasmisión de saber basada en la trasferencia. La relación alumno profesor queda sustituida por la de cliente-manager. La burbuja del conocimiento en la universidad será la próxima en estallar, vaticinó.
La psicoanalista Delia Steinmann, supervisora de equipo en el Hospital Regional de Rhône-Alpes (Francia), recordó que un ser humano nace del encuentro del viviente con la lengua y, por tanto, es único en su especie. Cada uno encarna su propia norma. Desde esta perspectiva una ciencia digna de ese nombre no colabora con ningún control de calidad de los seres humanos. El cálculo matemático tiene su límite en la subjetividad. La cifra no es un argumento para forjar un destino.
Por último, Luisa Casas, profesora de literatura en un instituto situado en un barrio poco privilegiado de Barcelona, explicó cómo ante las dificultades que encontró cuando llegó al centro decidió empezar una experiencia teatral con los alumnos que logró movilizarlos y empezar a interesarse por otras cosas. Esta experiencia prosigue en forma de una compañía de teatro estable que ha pasado del circuito amateur al profesional y ha obtenido numerosos premios.
 
Ideas perspectivas, conclusiones
Miquel Bassols se refirió al foro como un poliedro con muchas caras, que nos han permitido ver distintos rasgos y un vacío necesario. Lo que la evaluación no puede evaluar –señaló- es que somos un error y que solo en el mejor de los casos conseguimos hacer un buen síntoma.
En su conferencia final, “Los futuros del espectro de los autismos”, Eric Laurent señaló que dar la palabra a los sujetos autistas produce una “desmasificación” de las identidades que se sitúan bajo la barra de dicho espectro. Vemos surgir entonces una heterogeneidad de sujetos.
Esta diversidad convoca, fascina como se pudo comprobar en el gran éxito de audiencia que tuvo la serie “Jóvenes, autistas y locos por la escena” (Young, Autistic and Stagestruck”), que Canal 4 del Reino Unido emitió entre abril y mayo de este año. En ella, nueve jóvenes autistas trataban de producir una obra teatral.
La paradoja es que la remedicalización de la psiquiatría que se produjo durante los años setenta del pasado siglo sacó el autismo de la escena de la relación y lo convirtió en objetivo de las investigaciones que buscaban posibles alteraciones genéticas.
Sin embargo, el espectro de los autismos reúne una clínica tan variada que no puede resumirse en las categorías del DSM. En uno de los polos del espectro se puede situar el autismo, con trastorno de la comunicación, y en el otro, los trastornos bipolares, que presentan trastornos relacionales y afectivos. Varones y mujeres se reparten de manera distinta en relación a cada uno de estos polos: los primeros son diagnosticados de autismo cuatro veces más que las mujeres y estas últimas son diagnosticadas de trastorno bipolar tres veces más que los primeros.
El aumento espectacular de los casos de autismo es el resultado del aplastamiento de la clínica que implica la categorización de los DSM. Dentro de diez años, uno de cada cincuenta individuos será diagnosticado como autista.
Pero hay una resistencia a ser incluido en estas etiquetas. De hecho, el DSM V, cuya publicación está prevista para el año 2012, eliminará el trastorno de Asperger como categoría individual y conservará la categoría de trastorno del espectro autista.
El futuro del espectro de los autismos, difícil de mantener –señaló-, son los autistas mismos, la particularidad específica de cada uno de ellos en tanto sujetos. Hemos podido ver su diversidad en las viñetas clínicas que hemos escuchado y, asimismo, cómo cada terapeuta se ha dirigido a cada sujeto autista para producir efectos terapéuticos.
 Si en la paranoia el sujeto sitúa el goce en un Otro de mala fe que lo persigue, y en la esquizofrenia, lo sitúa en el cuerpo y sus órganos, Eric Laurent propone situar el goce, en el autismo, en un borde.
El encapsulamiento autista permite tener un cuerpo: en lugar de la imagen, hay una cápsula que define el espacio de seguridad del autista, le da un límite protector frente a un Otro amenazante. En terapia, ese borde puede desplazarse, aflojarse constituyendo un espacio que no es ni del uno ni del otro, y donde puede producirse cierto intercambio con un Otro, que no es el Otro amenazador situado fuera del borde. Es un espacio de cierto juego.
El psicoanálisis es un espacio de juego: juego de la palabra en la neurosis, juego en la clínica con niños, juego de construcción de una lengua personal en la psicosis, juego de construcción de un borde en el autismo.
Todo vale para producir este borde, para obtener un efecto de resonancia, una satisfacción en el intercambio. Esto es distinto de lo que vemos en las teorías del aprendizaje donde el objetivo está predefinido y, al cumplirlo, se obtiene una recompensa.
En la perspectiva del psicoanálisis no hay separación entre el saber y el placer que se obtiene en ese intercambio. Estamos en un juego tal que cualquier cognición constituye una satisfacción. Se trata de una práctica entre varios, pero no solo entre varios terapeutas, sino entre varios cuerpos. El cuerpo del terapeuta es utilizado como objeto. Él se hace causa de que pueda construirse un borde, ocupa ese lugar, incluso con su cuerpo.
Para construir este espacio es necesario, como ilustraron algunas viñetas, extraer un objeto. En este espacio, el ruido puede transformarse en grito. Hay que tener tacto. No hay que tener prisa porque la producción del sujeto requiere un tiempo que no puede medirse de manera lineal. Hay que respetar el silencio del niño y mantener el silencio del lado del terapeuta.
Seguidamente, Laurent retomó la cuestión de la mayor frecuencia de diagnósticos de autismo en los varones. ¿Cuál es la causa?, se preguntó. Respondió que Freud explicó a través de la distinta relación con el falo, la mayor frecuencia de la depresión en la mujer, relacionada con la necesidad de amor y la respuesta mayor ante la pérdida. Los sujetos autistas, por su parte, testimonian de la intolerancia a la falta. Si hay una mayor vulnerabilidad de los varones es porque son portadores del pene y la falta está forcluida.
Para finalizar, Laurent señaló que la experiencia de este foro ha sido excepcional para ver cómo salir de cierta tiranía populista del silencio. Pero hay que seguir, lo que resonó con los últimos versos de la traducción del poema de Lluís Solà leído por Mercè Managuerra: “Por las escaleras del silencio, no pares (…) habla, no pares, anuncia la palabra”. Esto es lo que intentamos hacer con el espectro de los sujetos autistas, concluyó.
En la clausura del foro, Carmen Cuñat subrayó que hacer un foro implica subvertir las inercias institucionales de los otros, pero también las nuestras. Elizabeth Escayola, por su parte, agradeció las intervenciones, la participación de todos y tuvo, asimismo, unas palabras de reconocimiento también para los niños autistas que nos permitieron reunirnos y trabajar juntos. Haciendo lazo así, habrá otros foros, concluyó.
 
Margarita Álvarez
23 de junio de 2010
 

 
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