*A PRÓPOSITO DE ELLY*
del iraní Asghar
Farhadi
Tertulia de Cine “El Séptimo”
Coloquio
sobre Cine y Psicoanálisis
Día 18 de Junio, viernes, a las 18 h.
Café
ISADORA. C/ Divino Pastor, 14.
Después de residir durante
años en Alemania, Ahmad decide pasar unos días en Irán, su país natal. Sus
antiguos amigos y compañeros de universidad organizan una estancia de tres días
a orillas del mar Caspio. Sepideh, una mujer de carácter alegre, se ocupa de la
organización. Sin consultar a los demás, ha decidido invitar a Elly, la joven
maestra de su hija. El segundo día, cuando todo parecía ir de maravilla, ocurre
algo y Elly desaparece. La alegría y la armonía se volatilizan. Surgen las
especulaciones, los amigos se preguntan por qué se ha ido.
Modera: Olga
Montón
Coordinación:Olga Montón. Comisión: Pilar Berben, Carmen
Cuñat, Mercedes de Francisco, Mirta García, Marta Mora y Graciela
Sobral.
Correo:elseptimo@egrupos.net
web:http://elseptimo.zoomblog.com/cat/0
*WELCOME*
CRÓNICA Nº
62
La impresión general es que estamos ante una
película bien hecha y bien contada: La historia sobre el drama de la inmigración
en Europa. Aunque no la podemos considerar como una gran película y en ese
sentido se comento que, gracias a esta tertulia –como pasa con otras
películas- algunas personas habían ido a verla.
A la mayoría
le resulto muy duro e incluso le conmovió enfrentarse a una historia que está
basada en hechos reales, presentando el problema de la inmigración sin
blandenguerías ni paños calientes. En este sentido, se la calificó de
“terriblemente hermosa”, aunque como en la mayoría de los debates también hubo
quien pensaba de forma totalmente diferente y este guión le dejo “frío e
indiferente”, por la poca calidad del documental que estaba “lleno de buenas
intenciones”. El razonamiento de estas reflexiones es que no era muy
creíble que el que nunca se comprometía con nada, de golpe se
transforma y pasa al otro extremo....
A medida que avanza la
película y se intuye el fatal desenlace, algunos nos identificamos con el joven
Bilal de tal manera que se expreso el pensamiento de persuadirlo para que no
cruce nadando el Canal y ya que Simón está cometiendo “ilegalidades” por tenerlo
en casa ¿Por qué no meterlo en el coche y pasarlo a Inglaterra? .....
Todos los actores, tanto los profesionales como los que no
lo son, están bien dirigidos y lo hacen muy bien. El profesor de natación, Simón
está bien elegido, toda su persona nos muestra la melancolía en que está sumido,
con un duelo ni siquiera empezado por la separación con su mujer. Se dijo que
era un padre que busca a un hijo y se juega su seguridad personal, pero en lo
que más se insistió fue que, en realidad, no es un abanderado de una ONG,
lo que el guión transmite es un punto subjetivo que le hace reflexionar y tomar
decisiones, actuando como nunca hasta entonces lo había hecho y prueba de ello
es la escena en el supermercado. Su ex mujer le dice: “Me enferma tu
apatía”.
Es evidente que cuando el chico le da sus motivos de porqué quiere
cruzar el canal, algo le hace reflexionar y le mueve por dentro. Hay una frase
lapidaria que le dice a su ex mujer: “Él es capaz de cruzar a nado por amor... y
yo no cruce ni la calle para detenerte.”
Lo que hará el chico por amor
es la reflexión que le hace transformarse y es su propia ex mujer quien le dice
después que no quiere verlo preso.
Aunque es una película de
hombres se hace una pequeña reflexión sobre las mujeres de está película,
concretamente la chica de Londres (la amada) Ella está legal, pero no hace nada
por dar una solución a sus problemas. El mundo islámico, sus costumbres traídas
a occidente y esa obediencia ciega a la ley del padre que no la permite ni
hablar por teléfono. Ella no hace nada, es la ley del padre lo que se lo
impide.
Cabe destacar que las intervenciones y el debate
tomaron un sesgo político porque el tema invitaba a ello y, en este sentido, se
comentó que a la mayoría le había sorprendido que en Francia, el país de la
democracia y la libertad existiera esta Ley que penaliza poder ayudar a un
ilegal; que te metan en la cárcel por dejar dormir o por llevar en el coche a un
ilegal ...... Nos costaba creerlo....
También se puntualizó que
hace algún tiempo surgió un globo sonda para hacer una Ley similar
en España, pero no prosperó, porque las organizaciones que se dedican al cuidado
de los emigrantes dijeron que llamarían a la desobediencia
civil.
Hablamos mucho de la política de emigrantes, sus problemas y
que, aunque la película es dura, la realidad es mucho más dura y de difícil
solución. Esto está pasando y miramos para otro lado. En España no tenemos esa
ley, pero los centros de detención son espantosos y el único delito que han
cometido todas las personas que están allí es que no tienen papeles. Es la forma
que tenemos de decirles: “Usted quédese donde está”, pero la TV ha llegado
al último rincón de la tierra y el estado de bienestar también lo quieren para
ellos.
La emigración es dura, las personas dejan todo: costumbres,
cultura, familia. Están en la soledad absoluta e incluso incomunicados porque
muchos ni siquiera hablan el mismo idioma. Bien, pues a todo esto hay que
añadir las dificultades que tiene una persona para entran en un país. Es una
especie de terrorismo o dictadura, aunque no sea con las
armas.
Algunas intervenciones fueron en el sentido de que a veces
es difícil aceptar las diferencias, cualquier otro puede ser un extranjero,
siempre que hay diferencias en las costumbres, incluso a veces es difícil
convivir con el vecino que tenemos al lado de nuestra casa, pero también estas
misma diferencias sirven para beneficiarnos, para aprender cosas nuevas.
En torno a este giro político se habló de cómo el primer mundo
siempre a vivido de explotar al resto del mundo; del capitalismo y los
mercados; de globalización, pero no para las personas; de la
sorpresa ante la rapidez de los cambios, cómo un rumor hace que la bolsa baje en
un día 14%; de si hay soluciones o no para estos problemas tan complejos
y, en definitiva, se dejó la puerta abierta a la esperanza en el sentido de que
el malestar y la miseria no nos pueden dejar indiferentes y a pesar de que hoy
no sabemos con qué nos encontraremos mañana, en este mundo cambiante y
convulso, y aunque no hay soluciones fáciles, siempre hay que estar
abiertos y no aceptar “la única salida”, hay que buscar otra manera.
Frente al dinamismo global está la dimensión singular de cada uno. Hay muchas
salidas singulares, no hay que conformarse y, al menos, mantener la mente
abierta para no estar indiferentes ni ajenos a lo que pasa en el mundo y a las
injusticias que se van produciendo a nuestro alrededor.
....
Pilar Berbén
Mayo 2010
ACTUALIDAD DEL
FORO
Número 10 , 6 de junio de
2010
Editorial
Hemos entrado ya en la atmósfera del Foro. Es una
constatación a tenor del interés que han generado sus argumentos -y que ha
superado nuestras expectativas; teniendo en cuenta también que de él se habla
entre profesionales de muy diversas procedencias; que algunos medios de prensa
escrita y de radio están preparando para los días previos al Foro los argumentos
que consideran noticia; y que los responsables políticos con los estamos
contactando responden desde el interés que entienden que una reunión de estas
características tendrá, en el World Trade Center de Barcelona, cuando todo
apunta a que lo que allí sucederá reúne las condiciones de un verdadero
acontecimiento cívico.
Escuché esta semana de un colega una de las frases con
las que Daniel Pennac inicia su libro Mal de escuela: “Estadísticamente todo se
explica; personalmente todo se complica”. Hemos conocido estos días las cifras
de jóvenes menores de 25 años que no disponen de ningún tipo de titulación y que
además no han accedido todavía al mundo del trabajo. Pero además, el ámbito de
la educación vuelve a mostrar sus síntomas cuando una de las medidas que se
pretende adoptar para combatir el fracaso escolar es la instauración de un
“contrato” entre padres y escuela que comprometa a los primeros a hacer que sus
hijos hagan los deberes. ¿Llega el momento de evaluar a los padres por las
razones de la caída del deseo de saber de sus hijos? No parece descabellado
pensar que vamos hacia ahí.
El Día F: Un número considerable de invitados,
intervenciones breves que deberán respetar el tiempo previsto, algunas
producciones artísticas que acercan al autista a su condición de artista y ocho
testimonios de padres y madres. Presentamos uno de ellos en este número 10 del
AF. En el próximo, dispondremos ya de las siete secuencias más una conferencia
que conformarán el Foro.
¿Te has inscrito ya? Las plazas que quedan empiezan
a ser las últimas.
Iván Ruiz
Por el Comité de iniciativas
Todos los números de Actualidad del Foro en
http://www.foroautismo.com/eval.htm
FORUM. LO QUE LA EVALUACIÓN SILENCIA. Un caso urgente: El AUTISMO
Barcelona, sábado, 19 de
Junio de 2010
EL AMOR EN LOS TIEMPOS DE
CRISIS*
por Mercedes de Francisco
Abrazos y besos
E infinitas caricias
Que
son para acabar con ese negocio
De vivir lejos de mi
No quiero más ese
negocio
De que tu vivas sin mi
Vamos a dejar ese negocio
De que tu
vivas sin mi.
Basta de Nostalgia
Vinícius de Moraes(letra)
Antonio Carlos Jobin (música)
Es justamente en una época de crisis como
esta, donde el amor se torna más problemático y a la vez toma mayor relieve.
Como llegó a decir Freud, en las civilizaciones en decadencia el amor ha quedado
degradado y es necesario volver a otorgarle el valor que merece.
Hace unos
meses, un monográfico en el diario El País estuvo referido a la cuestión de si
en la literatura había una nueva forma de abordar el amor y recomendaban una
serie de novelas actuales para indagarlo. En otra ocasión el monográfico estuvo
dedicado a experimentos con “topillos” para tratar de encontrar la causa
neurogenetista que explique como surge el amor. Muchos representantes de la
sociología se han lanzado también a dar cuenta de este tema, uno de los libros
más conocidos es el titulado Amor líquido de Bauman, pero hay otros. Vemos un
interés renovado por este tema, a la vez que un cierto pudor por
abordarlo.
No hay literatura ni poesía que no se nutra de él, la filosofía no
lo pudo soslayar y para el psicoanálisis es central. Freud es el que dejó claro
que el lazo entre un analizante y su analista, que nombró como transferencia, es
también un lazo de amor. Y formuló que solamente uno renuncia a la satisfacción
de ciertas pulsiones por amor, tomar en serio esta afirmación sería una buena
brújula en el campo educativo. Es por estas, entre otras cuestiones, que el amor
se torna un elemento esencial como pilar de una civilización.
Entendemos el
interés y a la vez la preocupación por la existencia del amor en una época como
la nuestra marcada por una tendencia individualista, solipsista, donde los
sujetos se sienten cada vez más encerrados en sí mismos, y donde se promueven
cada vez más satisfacciones a través de los objetos que la técnica nos ofrece.
Sin olvidar, por otro lado, el intento de homogeneización donde la marca
singular de cada uno queda borrada. Esto toma visos casi siniestros cuando se
trata de los cuerpos, esas caras tan parecidas que han perdido lo singular de
las facciones para tratar de encajar en un modelo de belleza.
El amor y el
trabajo son dos cuestiones fundamentales para cualquier persona. Aunque ahora
los sujetos lleguen a la consulta del psicoanalista fundamentalmente llevados
por los mal llamados “estados depresivos”, en cuanto el paciente habla aparecen
estos dos temas como cruciales. En este momento tanto en el campo del trabajo
como en el del amor la dificultad está asegurada. Está el problema de la falta
de trabajo, como el de las condiciones del mismo, donde los sujetos se
encuentran permanentemente degradados y sometidos a una presión sin precedentes,
siempre amenazados por la precariedad y la inestabilidad. Y si antes los sujetos
venían afectados por mal de amores...en su amplio abánico, ahora vienen
mayormente afectados por no saber si cupido realmente les tocó con sus
flechas.
Son estas dudas que cada vez se escuchan más en la consulta de
psicoanálisis lo que me ha llevado a hablar hoy de este tema, y lo que me ha
permitido hacerme preguntas sobre este cambio en los últimos años. Sin duda el
amor no se puede reducir a esas películas “merengues” americanas donde se
intenta hacer equivalente, amor-matrimonio-felicidad-clase media. Sin embargo,
no hay que perder de vista la influencia de la televisión americana en nuestra
forma de amar. Como dejó claro Jacques Lacan el amor es un hecho de cultura,
está afectado por las palabras, por las formas, surge en el marco de una época,
etc. Un ejemplo de ello lo tenemos en el denominado amor cortés que surge en la
Edad Media y que en otras épocas no existió. Por eso no debemos menospreciar la
influencia que tiene en nuestras vidas estos modelos y como ellos van modelando
nuestros sentimientos.
Si en el cine encontramos la continuidad de esta
forma de amor cortés en películas como Casa Blanca, El paciente inglés, Los
puentes de Madison, etc; la industria de cine estadounidense y la televisión
americana de los últimos años han promovido un prototipo de amor que solamente
puede llevar a los sujetos a la desorientación. Esto que nombro como
amor-matrimonio-felicidad-clase media, podemos decir que se forjó en los años 50
en EEUU y que ahora vemos su otra cara a través de películas como “Las horas”,
“American Beauty”, “Revolutionary Road”; incluso con la serie Mad Men, un
verdadero filón para estudiar lo que esos años han marcado nuestra vida actual.
Esta serie, para los que no la conozcan, transcurre en una empresa de
publicidad, en el nacimiento de este poder y el protagonista muestra bien el
desgarramiento que puede sufrir un sujeto cuando trata de amoldar su vida a un
modelo dejando de lado las marcas que hacen a su identidad.
Por ello, si
pretendemos hacer encajar el sentimiento amoroso a este modelo años 50, no es
extraño que lo primero que surja es la duda sobre si en verdad amamos. Pues si
no encontramos esa felicidad de “postal” en el matrimonio y no podemos mantener
el modelo clase media de vida tranquila, -tanto Revolutionary Road como Mad Men
intentan mostrar su reverso-, una posible salida es pensar que no conocemos lo
que es el amor.
Desde luego, si hay un lugar donde es posible hablar de esta
cuita es con un psicoanalista. Ya Freud nos habló del sufrimiento subjetivo que
provoca la distancia entre el ideal al que aspiramos y lo más propio de nuestra
singularidad. Jacques Lacan en su texto de 1958 sobre los complejos familiares
nos habla de un declive de la figura paterna, esto que comenzaba a atisbarse es
ahora una realidad. El ideal de las nuevas generaciones está marcado por la
televisión más que por las espectativas que los padres pusieron en ellos, o por
lo menos las de los padres están en un segundo plano. Los analistas tenemos que
estar advertidos de este nuevo estado de cosas, pues corremos el peligro de
anclarnos en un pasado que nos desoriente también a nosotros. Cuando se
considera estas cuestiones se habla de las familias estructuradas,
desestructuradas, etc, cuando en realidad se trata de la distancia entre el
ideal que se nos “vende”, la alienación a él, y la dificultad para alcanzarlo,
por un lado, y por otro lo que causa nuestro deseo y nuestra forma singular de
satisfacernos que no puede ser subsumida en ningún ideal, ni siquiera en el más
nuestro.
Podemos preguntarnos ¿que tiene que aportar el psicoanálisis frente
a este hecho?, ¿qué propone frente al sufrimiento derivado de esta distancia
entre lo más nuestro y la senda que se nos quiere hacer transitar? La alienación
al modelo social imperante deja a los sujetos en un desconocimiento que tiene su
expresión en la depresión, los síntomas, la angustia, etc. Desde la mal llamada
depresión que en la mayoría de los casos se trata de angustia, pasando por la
frenética actividad motora que lleva a los sujetos a no poder centrarse en nada,
–en el campo de la infancia los americanos lo han nombrado como “hiperactividad
con deficit de atención”-, hasta las adicciones en su amplia gama, drogas,
internet con las famosas redes sociales, anorexia, bulimia, etc.
Cuando un
sujeto va sabiendo de las propias palabras que lo han afectado y han marcado su
forma de vivir, de gozar, de amar, está en mejores condiciones de elegir. No se
trata de tomar conciencia, de afianzar ninguna voluntad, de racionalizar, sino
de encontrar las palabras que más lo acercaron a lo indecible. Es muy curioso
comprobar como a un paciente cuando se le pregunta por ese primer momento de
encuentro lo primero que nos muestra es su desconocimiento. Lo primero que
aparece son los dramas derivados del cumplimiento o no de la pareja, del
partenaire con los modelos que el sujeto tiene sin saberlo.
Para poder
ahondar en lo más nuestro, suele ser necesario pasar por los ideales que a
manera de imperativo han marcado nuestras vidas y nuestras elecciones. En este
sentido encontramos distintas graduaciones. Sujetos que descubren que sus
elecciones de pareja o partenaire están absolutamente alejados de lo propio,
hasta los que descubren hasta qué punto su amor responde a lo más suyo y sin
embargo el temor de su realización se lo torna inalcanzable. Una frase magnífica
de la novela de El amor en los tiempos del cólera de Gabriel García Márquez es
muy ejemplar de esto “contestale que sí -le dijo-. Aunque te estés muriendo de
miedo, aunque después te arrepientas, porque de todos modos te vas a arrepentir
toda la vida si le contestas que no”.
Cuando los sujetos avanzan en este
viaje analítico van encontrando las marcas propias de su vida, las declinaciones
de su ser. Pero estas declinaciones por estar dirigidas al analista no dejan al
paciente encerrado en esta construcción que no le permite admitir lo imposible.
Trataré de explicarlo de otra manera. Algunos pacientes, bastantes, se presentan
así, yo soy anoréxica, yo soy homosexual, yo soy tonta, yo soy mala, yo soy
fea...esto que aparentemente es tan sólido y parece definir al sujeto y ser algo
al margen de los otros, comienza a mostrar sus raíces en los decires del Otro,
el padre, la madre, el hermano, el tío y la consistencia que el sujeto le dió
hasta convertirlo en su ser.
Es por el solo hecho de dirigirse al analista,
que este ser, con el que uno padece y lucha a solas se torna un ser para otro,
perdiendo así su consistencia y acercándonos a este movimiento que es el amor.
Encontrar en el otro lo más íntimo de uno mismo.Y esto para Lacan es lo que nos
va a permitir desear lo que nos hace gozar, desear lo que nos satisface. Es el
amor entonces entendido de esta manera un amor que se aleja de los ideales, pero
a la vez anuda goce y deseo.
Cada vez se acepta más que esta es una época de
permisividad con respescto al goce, también una época donde se transmite que
todo es posible. Es por esto que los sujetos cuando no consiguen eso tan posible
que se publicita caen en la impotencia, en la angustia y para salir de ello se
dedican compulsivamente a comprar objetos o a ir al cirujano
estético...
Hasta le empresa pornográfica ha roto sus barreras, ya no es un
género dentro del cine o un subgénero, sino que a través de internet se dan a
ver relaciones íntimas y se ofertan, cada vez más, un tipo de prácticas que
muestran lo acéfalo de la pulsión, lo fragmentado, la reducción de los cuerpos
al estatuto de la carne.
Pero mejor que pierdan la esperanza los que creen
que permitirse todas estas satisfacciones a la venta les permitirán estar
contentos consigo mismos, felices, libres.
El consumo sin freno ya sea vía
internet o vía comercio convencional y la supuesta satisfacción que te aporta no
sirve. El sujeto podrá deslizarse por esta cartografía del consumo pero no
encontrará la “paz”, el malestar bajo sus diversas formas hará su aparición.
Esta aparente libertad es en realidad un “todos obligados a gozar con lo que se
nos ofrece”.
Es evidente que este estado de cosas ha entrado en un punto
álgido con la crisis financiera que se desencadena en el 2008, este empuje
imparable a ganar más, a gozar más, a producir más, a consumir más...Esta
voracidad del capitalismo que se caracteriza por haber desterrado de su
diccionario la palabra imposible, ya está claro para todos que a nivel social y
económico lleva a lo peor.
En este estado de cosas, cuando decimos
parafraseando a Lacan que “el amor permite al goce condescender al deseo” es
algo de suma importancia. Ninguno de estos goces que están a mano por más
sofisticados, escándalosos, desenfrenados, incluso mortíferos que sean, lograrán
suplir al goce singular y propio del sujeto. Con esta fórmula Lacan viene a
plantear que el amor es lo que permite anudar deseo y goce. El intento de
reducir la sexualidad a un hecho de necesidad “biológica” despojada de su
relación con las elecciones inconscientes y las marcas que el encuentro
traumático con la sexualidad tuvo para cada uno, hace que cada vez más los
hombres y mujeres estén perdidos y desorientados con respecto a su manera de
desear y de gozar.En este tiempo de crisis lo difícil es que surja el amor como
esa forma de insistencia, como esa forma incesante de escribir lo que no tiene
forma de escribirse. Pues como nos plantea Jacques Lacan todos sabemos que el
hombre y la mujer no van a “encajar” y es partiendo de esta imposibilidad que
uno puede encontrar en el otro un punto de conexión que lo torna “necesario”
pero no al estilo de la necesidad biologizada a la que se la quiere
reducir.
Cada vez está más de moda la palabra “contactos”, que no tiene nada
que ver con el encuentro, contactos que no permiten reconocer en el otro eso tan
nuestro y que ignoramos.
Desde luego no hay una fórmula, pues el amor nace
con la marca del azar y la contingencia, además de estar hecho de abundancia y
de escasez. Pero, desde luego, cuando los sujetos se desembarazan de los modelos
imperantes, se les abre la posibilidad para reconocer una contingencia, un
encuentro que “les atañe”. Algo que les permitirá acceder a una satisfacción
inédita, -expresada a lo largo de los tiempos por la literatura y la poesía-, lo
que sin atisbo de asegurar una felicidad meliflua hará que las razones para
vivir sean “más dignas”, pues serán “las nuestras”.