THE SHAPE OF JOBS TO
COME (LOS TRABAJOS
QUE VIENEN)
Ser un policía del
clima, un granjero “vertical”, un inversor o broker del tiempo o un
administrador de basura digital no parece una necesidad apremiante en el mundo
actual. Sus nombres, incluso, suenan a ciencia ficción. Pero en veinte años,
cuando la vida cotidiana esté ligada inevitablemente a los avances científicos y
la tecnología, comenzará a ser común requerir los servicios de uno de estos
especialistas y, por qué no, hasta convertirse en uno de ellos.
Al
menos, eso se desprende del estudio The shape of jobs to come (algo así
como “Los trabajos que vienen”), del que participaron 486 especialistas en
tendencias de 58 países y que fue encargado por el Ministerio de Ciencia e
Innovación del gobierno británico a la consultora Fast Future. De la encuesta,
se elaboró el listado de las veinte profesiones que elegirán las nuevas
generaciones y serán más populares en 2030.
“El primer paso fue realizar
una extensiva investigación para identificar los desarrollos en ciencia y
tecnología para los próximos veinte años y los trabajos que emergerán de esos
avances”, le contó a PERFIL Rohit Talwar, director de Fast Future y autor
principal del estudio. “En total, identificamos 110 nuevas profesiones. A partir
de allí elaboramos un listado con las veinte mejores tras analizar variables
como su popularidad, impacto ambiental, beneficios educativos, reconocimiento
financiero y ventajas para los países en desarrollo”, explicó el especialista en
nuevas tendencias.
Del listado final se desprende que ser experto en una
sola materia será cosa del pasado, ya que la combinación de calificaciones y
habilidades diferentes será una de las constantes en el futuro. “Está claro que
las innovaciones en ciencia y tecnología crearán un número importante de nuevas
profesiones. Creemos que los trabajos enfocados en salud, producción de
alimentos, tecnología y medio ambiente y nuevas soluciones en trasporte e
infraestructura serán los de mayor relevancia en el futuro”, sostuvo Talwar.
Ni abogado, ni contador; a continuación, la lista con las profesiones
que serán más populares de aquí a 2030.
Fabricantes de partes del
cuerpo. La medicina regenerativa ya está dando sus primeros pasos. En el futuro
la ciencia permitirá la creación de nuevos órganos que reemplacen el páncreas,
el hígado, los vasos sanguíneos y hasta las extremidades del cuerpo. Para esto
serán necesario contar con personas que combinen habilidades médicas, de
robótica y de ingeniería. Un día típico en esta profesión se desarrollará en el
laboratorio, ensamblando y reparando partes del organismo con materiales
biológicos. Trabajarán con diseños asistidos por computadora, incluyendo modelos
de ADN on line y simulaciones biomecánicas.
Expertos en ética
científica. En vista de que la tecnología permitirá realizar cualquier
procedimiento, se necesitarán personas que conozcan todos los campos científicos
y que ayuden a la sociedad a entender qué desarrollos son beneficiosos y cuáles
perjudiciales. El mal uso de la tecnología copará los debates sociales. Por eso
serán necesarios profesionales que sepan de ciencia, ética, filosofía, religión,
sociología y comunicación.
Médicos especialistas en tercera edad. El
envejecimiento de la población demandará de expertos que sepan cómo tratar a los
adultos mayores y mejorar su calidad de vida. No sólo harán falta médicos y
psiquiatras, sino también profesionales en el área de la rehabilitación física.
Estos profesionales deberán dedicar el 20% de su tiempo a estar actualizados con
las últimas innovaciones en su materia.
Farmagranjero. Estos
profesionales cultivarán alimentos que han sido modificados genéticamente para
mejorar su producción e incluir proteínas terapéuticas, como tomates que sirvan
para curar enfermedades. Deberán contar con conocimientos en bioquímica,
medicina y, por supuesto, agricultura.
Nanomédicos. La nanotecnología
ofrecerá la posibilidad de trabajar con dispositivos de tamaño subatómico, algo
que requerirá de expertos para operar, analizar enfermedades y conocer el cuerpo
humano en detalle. Las aplicaciones de la nanotecnología irán desde la
reparación de tejidos hasta la terapia génica. Esta profesión podría emerger en
2025.
Cirujanos para el aumento de la memoria.
En el futuro se podrá implantar un chip que haga las veces de disco duro del
cerebro humano, lo que permitirá ayudar a las personas que se encuentran
sobrecargadas de información a almacenar recuerdos y recuperarlos. Para eso será
necesario crear una nueva categoría de cirujanos, con conocimientos de
neurología y psicología, cuyo rol sea incrementar la memoria.
Arquitectos, pilotos o guías turísticos espaciales. El espacio es la
próxima frontera, y con compañías como Virgin Galactic, que ya ofrecen viajes
fuera del planeta, serán necesarios pilotos capaces de dirigir las naves y guías
que acompañen a los turistas espaciales. Estos profesionales deberán aprobar
rigurosas pruebas físicas y psicológicas para demostrar que podrán tolerar el
estrés de realizar vuelos extremadamente largos. También se requerirán
arquitectos que diseñen la vida en el exterior. De hecho, la Universidad de
Houston, en EE.UU., ya tiene planes para crear invernaderos en Marte.
Granjeros “verticales”. Dentro de veinte años, más de 8.300 millones de
personas habitarán la Tierra. Con tanta gente, la escasez de agua y comida será
un reto para la producción agrícola. Además, muchos de los suelos estarán
degradados. La solución será cultivar plantas, frutas y verduras en granjas
“verticales” ubicadas en lo alto de edificios. Esto requerirá profesionales que
sepan de botánica, comercio e ingeniería.
Especialistas en revertir el
cambio climático. Aunque es un problema que ya existe, los efectos devastadores
de este fenómeno aumentarán en las próximas décadas. Habrá cada vez más demanda
de profesionales multidisciplinarios capaces de crear y aplicar soluciones para
disminuir sus consecuencias, como construir un paraguas gigante para desviar los
rayos del sol.
Guardianes de epidemias. La amenaza que significó la
gripe A (H1N1) dan cuenta de la importancia de tener más profesionales
capacitados para luchar contra las epidemias. Si un virus se expande rápidamente
por diferentes países, estos profesionales también deberán vigilar que se
cumplan las cuarentenas propuestas.
Policías del clima. Con cada vez más
países tratando de “provocar” ciertos fenómenos meteorológicos, serán necesarios
policías para controlar a quienes quieren hacer llover o generar sequías. Pero
no sólo deberán fiscalizar el clima sino que también podrán dar licencias a los
países que necesiten en forma urgente modificar el ambiente.
Abogados
virtuales. Especialistas podrán dirimir a través de la Web disputas que
involucren a ciudadanos residentes en diferentes jurisdicciones legales. Robo de
identidad, fraude informático, sabotaje, infracción a la propiedad intelectual
serán algunos de los problemas más comunes a resolver.
Maestros
virtuales. Se podrán usar avatares para apoyar o reemplazar a los profesores
tradicionales. Estos deberán tener experiencia en educación y conocimiento de
programación para crear guías de enseñanza interactivas que despierten
curiosidad y debate en sus alumnos.
Ingenieros de vehículos
alternativos. Diseñadores y técnicos crearán la próxima generación de
automóviles utilizando materiales y energías no convencionales para reducir las
emisiones contaminantes. Coches eléctricos, que vuelen o vayan por debajo del
agua, requerirán profesionales formados en distintos ámbitos de la ingeniería.
Estos expertos pasarán gran parte de su tiempo probando la seguridad, el
desempeño y las características medioambientales de estos vehículos.
Administradores de datos virtuales. La cantidad de información en red
será tan desbordante que habrá especialistas en organizar la vida electrónica:
leer y archivar los e-mail, asegurar que los datos estén ordenados, manejar
tarjetas de crédito e identificaciones electrónicas. Para esta tarea se
necesitarán expertos en administración de datos, seguridad y soluciones
informáticas.
Periodistas especializados. Se acabaron las audiencias
globales y los programas de TV dirigidos a millones de personas. El futuro está
en la especialización y los periodistas se dirigirán a audiencias pequeñas, por
lo que deberán crear contenidos que respondan a intereses individuales.
Organizadores de basura digital. Se ocuparán de desechar de la Web la
información personal errónea o datos de los gobiernos que puedan ser objeto de
ciberataques. También deberán luchar contra el correo basura.
Inversores
/ agentes de tiempo. El tiempo, más que nunca, será un valor en alza. Se
necesitará a alguien que sepa administrarlo de forma efectiva y sacarle
beneficio. Ya existen bancos de tiempo; de ahí a que existan inversores o
brokers que lo comercien, sólo hay un paso.
Agentes de redes sociales.
Para que nadie se sienta excluido de las redes sociales, se formarán
profesionales cuya función será facilitar la integración de los individuos en
Facebook o Twitter. Temas como el bullying o la falsificación de identidades en
la Red serán comunes para estos agentes.
Gestores de marcas personales.
Se trata de expertos que aconsejarán cómo crear una marca personal utilizando
Internet. ¿Qué perfil proyecta cada persona en Facebook y Twitter? ¿Qué valores
se le pueden añadir a la imagen personal? Estas serán algunas de las cuestiones
de las que se ocuparan los gestores, que pasarán gran parte de su tiempo
navegando en la Web para detectar información relacionada con sus
representados.
Por Florencia
Ballarino
Fuente: diario "Perfil"
Más información:
www.perfil.com