| Vilma Coccoz | ||||||||||||||||||
"El psicoanálisis de orientación lacaniana es una anti-Psicología que orienta el posible el diálogo con los autistas"Las VIII jornadas de RI3: un acontecimiento histórico Los días 26 y 27 de enero pasados tuvieron lugar en Clermont Ferrand las VIII jornadas de RI3, la red internacional de instituciones del Campo Freudiano, con una convocatoria sorprendente: “el diálogo con el autista”. La nutrida participación europea, la calidad de los trabajos y el clima en el que se desarrollaron han dejado una huella imborrable en cada uno de quienes tuvimos la fortuna de estar allí. Las ponencias clínicas respondieron a la invitación que hiciera Jean Pierre Rouillon en su texto de presentación. En ésta aludía a que cada situación es particular, cada historia es singular y por ello sólo podremos ser enseñados por esta experiencia a partir de la recopilación de los recorridos, de los trayectos sin igual que se llevan a cabo con cada sujeto, en su trabajo de invención del Otro, asistido por personas orientadas por el discurso analítico. En estos recorridos se pueden verificar los beneficios de la pratique à plusieurs que inventara Antonio Di Ciaccia en l'Antenne 110. Estas jornadas tuvieron lugar en la atmósfera generada por Jacques-Alain Miller al declarar la guerra al cognitivismo. Faltaban pocos días para el Gran Meeting de la Mutualité y en los textos previos a las jornadas ya pudimos leer un anticipo del tono que caracterizaría las distintas intervenciones, mezcla de alegría y lucha decidida. En la mayoría de las intervenciones se tomaron en consideración el estado actual de la civilización y los medios de resistencia e intervención de los que se ha dotado el discurso analítico para le defensa de la subjetividad amenazada. Judith Miller fue categórica en sus palabras de apertura: “no solamente peligra el psicoanálisis sino la cultura en todas sus formas”
Usos del término El uso del término “autista” no es, hoy en día, estrictamente clínico sino que puede referirse a distintas realidades, pero en su acepción más inmediata se refiere a la ausencia de comunicación y puede aplicarse a una persona o, incluso, a un país, como lo hizo Chomsky con EEUU, cuando lo definió como el “imperio autista”. El crecimiento vertiginoso del diagnóstico así como el diseño de medios para su detección precoz tiene relación con lo que señala certeramente Eric Laurent: en la era de la comunicación el autismo aparece como el impasse a ese imperativo. Pero cuando es referido a un diagnóstico el tratamiento del autismo revela el embrutecimiento de la psicología de una manera más pura. En él se inspiran sus crueles “prácticas abominables [1] ”, cuyas formas más feroces de dominio se ceba con los seres más débiles y con sus familias, pudiendo alcanzar trágicos desenlaces. Lacan definió a la psicología como el vehículo de los ideales. Aplicado a las TCC, ese ideal es la pedagogía, o lo que denominan la adquisición de habilidades, de destrezas, de competencias. Durante los últimos años se ha ido cocinando un ideal formateado, una peligrosa e inhumana ideología que tiene ya incidencia política de largo alcance y a la que se destinan cantidades ingentes de dinero en investigaciones, “programas” y centros específicos.
En el discurso analítico Como bien lo resume Jean Robert Rabanel [2] , en la segunda enseñanza de Lacan el término “autismo” es referido al autismo del goce, a un estado inicial del recorrido del sujeto. El ser hablante pasa de un estado en el que goza de lalengua en el que se satisface con el juego de sonidos, a la estructura del lenguaje que comporta una pérdida de goce, con el resultado de una ganancia de sentido o significación. Gracias a la estructura del lenguaje se pasa del estado del significante solo hacia el diálogo, que comporta un exit hacia el Otro. Por ello para el psicoanálisis, concebido como una anti-psicología, el síntoma autista no se vincula sólo con problemas en la educación sino y ante todo, con la demanda, con más precisamente, con la ausencia de demanda, de una salida hacia el Otro. Es decir, el autismo nos enseña hasta qué punto es fundamental la “médula de la palabra” que instituye al Otro. El psicoanálisis puede ofrecer un tratamiento de la posición autista a partir de su especificidad, definida por Lacan como la de ser “un discurso sin palabras”, aunque regido por la lógica del significante y la libido. Gracias a ello ha sido posible captar a qué responde el estado “congelado” en el que se encuentra el significante para el autista. En su célebre conferencia de Ginebra sobre el síntoma [3] Lacan responde al Dr Cramer sus cuestiones respecto al autismo. Poco antes del coloquio, en el curso de su exposición, había explicado que la resonancia de la palabra es algo constitucional al ser hablante. La evidencia de este hecho se vincula a la experiencia analítica: “a partir del momento en que alguien está en análisis siempre prueba que escuchó.” Los autistas se escuchan a sí mismos, le dice al Dr Cramer, “que usted tenga dificultad para escucharles no impide que se trate de personajes más bien verbosos [4] .” Concluye Lacan con una frase “pero finalmente hay algo para decirles” sobre la cual se ha edificado una clínica tan diversa como numerosa. Según Antonio Di Ciaccia, dado que para el autista la palabra no está vestida de semblante, aparece en toda su crudeza, como un real mortificante y por ese motivo despierta una defensa extrema. El tratamiento debe contemplar esta fragilidad sin forzamientos, sin imperativos, sin demandas, pero con una vocación sostenida de no dejar caer al sujeto en su trabajo de construcción del Otro para que el lazo y el diálogo sean posibles.
Laurent responde al informe del CCNE
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en LNA
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Eric Laurent retoma el informe Nº 102 concerniente al autismo en el que se ofrecen unas cifras alarmantes obtenidas con una clasificación epidemiológica imprecisa, ignorante de la clínica. De este interesante artículo destacamos algunas reflexiones fundamentales. Como que el hecho característico del síndrome, el de carecer de empatía, no debe ser considerado solamente un handicap, porque ha revelado su aspecto positivo ya que permite liberarse de la comprensión, piedra angular de la psicología. En los casos en los que la dimensión imaginaria es exigua, lo simbólico pasa a lo real, se real-iza, no admite ningún equívoco posible. Este aspecto ha sustituido el interés por los grandes delirios propio del siglo XX que se ha desplazado a las proezas técnicas, a los prodigiosos calculadores que encarnan el ideal del hombre-máquina. Por eso la patología que parece la más carente de toda comunicación, el autismo, da lugar a comunicaciones extrañas o multiformes, afirma Laurent. E ilustra con algunos casos extraordinarios los modos particulares de insertarse en el mundo que han conseguido algunos sujetos a los que se les suele adjudicar el adjetivo de “alto rendimiento”. Gracias a este particular uso de lo simbólico por fuera de lo imaginario, alcanzan un dominio que no conoce la inhibición. Temple Grandin compara el proceso de su pensamiento con un ordenador. Daniel Tammet llegó a enumerar en público 22.514 decimales del número Pi. Kamran Nazeer, que ha estudiado en Cambridge y trabaja en el Ministerio de Asuntos Exteriores, se ha informado sobre el destino de algunos camaradas de una escuela especializada para autistas que frecuentó en 1982. Uno de ellos es especialista en análisis del discurso político en Washington, otro ingeniero de sistemas informáticos, el tercero es un repartidor que ha diseñado itinerarios complejos, basados en algoritmos. Eric Laurent también hace referencia a que el informe del CCNE menciona la guerra entre psicoanalistas y cognitivistas. Valdría la pena, asegura, interesarse por otra guerra que se libra en el mundo anglosajón, sostenida entre cognitivistas y ambientalistas. Como la que se desató en el seno de Autism Speaks, fundada en 2004 por el Presidente de NBC Bob Wright, luego de que su nieto fuera diagnosticado de autista. Los sobrados fondos con los que cuenta la fundación les han permitido embarcarse en investigaciones sostenidas en distintas hipótesis: genética, envenenamiento por mercurio sintético presente en las vacunas, incluso hipótesis de doble entrada por la cual un gen sería activado por mercurio u otras neurotoxinas. La querella entre los abuelos y la madre ha alcanzado dimensiones mediáticas. Como el pequeño no ha respondido a las terapias comportamentales, la madre confía en una dieta de purificación y de evacuación de los metales del cuerpo.
El diálogo implica una noción del cuerpo Notamos que en ese “tratamiento” de purificación que excluye el sujeto, que no toma en consideración la palabra, se parte de una idea de un cuerpo-tubo. Asimismo, el tratamiento de la posición autista desde el psicoanálisis, que parte de considerarlo una posición subjetiva, implica otra consideración del cuerpo [7] . Hacemos nuestras las palabras de Jacqueline Berger, cuando afirma que “la belleza nace de la coherencia, no de la uniformidad.” [8] Cada autista es particular, como cada sujeto es particular, aun cuando la estructura revela una coherencia, una lógica común como lo indica la elección de una defensa tan radical. Sí, encontramos belleza y poesía en el modo en que Amélie Nothomb presenta la experiencia del estado congelado del sujeto que describe en los primeros años de la vida de su personaje en el libro Metafísica de los tubos. Si, como nos lo enseñó Lacan, no existe sujeto sin Otro, se entiende que la ausencia de palabra, de mirada, de vida, en ese pequeño ser pueda equipararse a la identificación del Uno solo con Dios, del Uno y el Otro: “Las únicas actividades de Dios eran la deglución, la digestión y, como consecuencia directa, la excreción. Esas actividades (…) pasaban por el cuerpo de Dios sin que él se diera cuenta. (…) Dios abría todos los orificios necesarios para que los alimentos y líquidos lo atravesaran. Y esa es la razón por la cual (…) llamaremos a Dios el tubo.” [9] François Ansermet destacó en su intervención [10] la ilustración de la vivencia de satisfacción que Freud postula en el Proyecto… en un pasaje de este mismo libro en el cual describe la manera en que el tubo accedió al placer humanizado con ocasión de la visita de la abuela paterna, lo que describe como el auténtico nacimiento, acaecido a los dos años y medio. La abuela se acerca a la cuna sujetando un bastoncito blanquecino y le dice: “es chocolate blanco de Bélgica (…) Es para comer (…) Dios tiene miedo y deseo a la vez. (…) en un arranque de valor atrapa la novedad con los dientes (…) La voluptuosidad se le sube a la cabeza (…) y hace resonar una voz que nunca había oído: -¡soy yo! ¡soy yo la que vive!” Freud hace depender la experiencia de satisfacción de lo que denomina “acción específica”, que en términos de Lacan traducimos como el acto del Otro que confiere un lugar al sujeto. Y constituye la fuente, dice Freud, de todos los sentimientos morales [11] . A la vez, produce la reunión del significante y lo real de un agujero del cuerpo, lo transforma en la sede de un esfínter cuyo paladeo resuena en la palabra, y aporta una declaración del yo que se sabe viviente, porque goza.
Jacqueline Berger propone una vía de salida Jacqueline Berger estuvo con nosotros en Clermont Ferrand. Ella, madre de gemelas autistas, ha escrito un libro fundamental: Sortir de l'autisme. En él afirma que “el autismo no es una fatalidad, una falla irremediablemente inscrita en las leyes del cuerpo de un individuo, sino un fenómeno evolutivo del que los mecanismos se desencadenan en el origen de la vida. De ello resultan, continúa Berger, heridas más o menos profundas, más o menos precoces en el “sentimiento de existencia” que construye poco a poco un ser humano. El autismo es una potencialidad en cada uno, como la locura, afirma. Por ello, “no se trata forzosamente de cura sino de un recorrido asistido a lo largo de la infancia para ampliar todo cuanto sea posible, las capacidades de autorreparación de la existencia.” La resonancia de su decir con el de Amélie Nothomb, con el discurso analítico, y con la cadena de la humanidad que ha hecho posible la metafísica de los tubos y la metapsicología freudiana, es coherencia, y es belleza. Porque se trata de un decir sobre los autistas que no le hurta su humanidad sino que les integra, en el mar de los nombres propios [12] , con su aspecto enigmático y desconcertante. Este aspecto es el que convoca a quienes se ocupan de los autistas a interrogarse sobre la ética que rige su acción cuando pretenden socorrerles y educarles. Estamos confrontados a una elección tan radical como lo es la línea que separa la humanidad de lo monstruoso. Jean Claude Milner lo dijo con todas las letras en su precioso discurso en la Mutualité: cada sujeto, en su condición de ser hablante se encuentra actualmente confrontado al destino de las tres profesiones que Freud calificó de imposibles porque afectan a la subjetividad de manera directa: gobernar, educar y curar
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VILMA COCCOZ [1] La expresión es de Jacques-Alain Miller [2] Textos preparatorios para las VIII Jornadas RI3, coordinado por Guy Plobome, 17 de diciembre de 2007 [3] J.Lacan, Conferencia de Ginebra sobre el síntoma. En Intervenciones y textos. Manantial. Buenos Aires. [4] Según el Diccionario de la Real Academia, “Verboso”, significa abundante y copioso en palabras. [5] Comité Consultatif National d'Ethique. En el documento se registran 600.000 casos, las dos terceras partes consideradas casos “atípicos”. [6] Eric Laurent, Le chiffre de l'autisme. Le nouvel Âne nº 8, pág 16 [7] Siguiendo la topología de Lacan, se trataría del cuerpo-tórico [8] Jacqueline Berger, Sortir de l'autisme. Buchet/Chastel. París 2007. Pág 13 [9] Amélie Nothomb, Metafísica de los tubos. Quinteto. Barcelona 2006. Pág. 9 [10] Intervención en las VIII jornadas RI3 Le dialogue avec l'autiste. Clermont Ferrand. 22 y 27 de Enero de 2008 [11] Sigmund Freud, Proyecto de una psicología para neurólogos. Biblioteca Nueva. Tomo I. Madrid 1973. Pág. 229 [12] J.Lacan, Subversión del sujeto. Obras escogidas I. RBA Barcelona. 2006 Pág. 799 [13] Jean-Calude Milner. Grand Meeting á la Mutualité. 9 y 10 de Febrero de 2008
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