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"ACTUALIDAD"
El objeto de la actualidad
La tecnología digital ha permitido convertir en información computable imágenes y sonidos. Con la escritura a las palabras ya no se las llevaba el viento, ahora las imágenes ya no son fugaces, y la música, el arte de los sonidos en el tiempo, ha visto reducida la información "redundante" de los armónicos para convertirse en información registrada, almacenada y reproducida. Ya no son los objetos temporales de Husserl, sino objetos inmateriales que fluyen por las redes del mercado global a gran velocidad. Estas nuevas mercancías inmateriales son las que ahora producen mayor plusvalor. La marca, el logo, las "tendencias"y lo que llamaremos actu.
El actu es entonces la mercancía producida por la industria de la actualidad. Su caso paradigmático es la noticia, aunque también puede ser una editorial, una columna, o el conjunto de las noticias, de un diario impreso, digital, o tele-diario. La relación del actu con las otras mercancías inmateriales es fundamental, la llamaremos actualización.
Para convertirse en mercancía el objeto temporal tuvo que entificarse y adaptarse a la llamada ontoteología primero moderna y actualmente postmoderna, donde el dios es el dinero, lo contante, y el ser lo contado.
Podríamos comenzar la historia con la conversión de la energeia aristotélica en actualitas. La filosofía de Tomás de Aquino convierte el esse ut actus en el principio metafísico primario y original. Para él el ser es la actualidad de todos los actos y, por ende, la perfección de todas las perfecciones. El ser es la actualidad de todo lo real. La actualitas es ser en acto, negándose a sí mismo y fijándose como ente (y más tarde como tecnología). El actus essendi es el acto de ser del ente. En el concepto románico de actualitas se une la concepción política imperial romana y el monoteísmo judeocristiano. Siglos más tarde, la modernidad actualizará al Dios escolástico en un Ente Supremo, que garantizará el sujeto moderno... y el intercambio. En ese circuito de "libre" cambio y como producto del cálculo numérico surgirá en el objeto un plus de doble faz: como plusvalía y como plus de goce.
El tiempo de la actualidad.
El tiempo del actu es la actualitas. Desde el punto de vista de la economía política el capital o es actualitas (dinero que se invirtió como capital variable) presente y en potencia de mayor plusvalor o no es proceso. El capital es conceptualizado, en su totalidad, como "movimiento".
Según Aristóteles el movimiento es "la actualidad de lo potencial en cuanto está en potencia." Es decir, movimiento es un acto de algo (actualidad de un "sujeto" o hypokéimenon), pero acto de lo que estaba en potencia de estar donde ahora se encuentra, sin dejar por ello de estar todavía en potencia hacia un término o fin todavía no alcanzado. El "estar-moviéndose todavía" es una realidad (acto), a partir de un punto de partida (pasado) y sin haber llegado a la meta (futuro). De la misma manera el capital, aunque es un sujeto (sustancia) está en perpetuo movimiento (perpetuum movil), es proceso; y es capital (movimiento) en cuanto está actualmente en proceso, en potencia actual de autovalorización. Cuando, por cualquier causa, se aquieta, reposa, no se mueve, deja de ser capital: se transforma en tesoro, máquina herrumbrándose; productos sin comprador corrompiéndose, etc. El capital o es actualitas presente y en potencia de mayor plusvalor (y, por ello, actualitas de lo que estaba in potentia: el dinero que se invirtió como capital variable), o deja de ser proceso, movimiento, y por ello sujeto de movimiento, sujeto del valor.
En la rotación del capital a mayor velocidad mayor será la ganancia (realización de plusvalía). Aquí tenemos la cuestión del llamado tiempo real. El primer uso real del sistema de transmisión sin hilos fue el de dar a conocer los valores del mercado de Londres y Nueva York. Ahora disponemos de las autopistas de la información gracias a Internet y la velocidad es mayor que nunca, lo que permite que la economía financiera y la especulación se desboquen. El llamado tiempo real es la producción de un flujo temporal ultrarápido, que permite la tecnología, el tiempo del mercado. La práctica evaporación del espacio en el "tiempo real" hace máxima la velocidad, que pasa a ser un valor promovido por los media en la épica de los héroes de la velocidad, pilotos de fórmula 1, o de las diversas categorías de motos.
La estructura básica del sujeto, la temporalidad. La temporalidad hace posible el tiempo como historia, los tiempos que corren, la actualidad misma. La temporalidad actual es la del fin de la historia y el sujeto el capital, que interconecta los mercados financieros globalizando las finanzas. Éstas tienen su origen en la finalización de una transacción económica. Con la transferencia de dinero se acaba la transacción. Para originar capital hay que finalizar las trans-acciones trans-feridas por el circuito cada vez más rápido que circunda el globo. La actualidad es entonces fin de la historia desde un punto de vista económico-político-político. Su finalidad es acabar con la historia. Es el tiempo del Imperio que se presenta, se presentifica como el del fin de la historia. El tiempo histórico se detiene en la aceleración del presente continuo de la actualización.
Lo primero que actualiza la actualidad es la fecha. Fechar, datar, es dar el lugar y el tiempo en que se hace o sucede una cosa, es establecer una secuencia temporal a partir de un punto de capitón, creación ex-nihilo que da sentido a la historia. En el caso de la fusión del imperio romano y el monoteísmo es el nacimiento del Hijo de Dios, por lo que fechar es un acto de fe. Como ontoteología, la actualitas es causalidad en la que la verdad se convierte en certeza y justifica al Creador. En la rama de la teología denominada escatología, no hay acontecimiento que pueda ponerse en serie al nacimiento de Cristo, salvo el Juicio Final, o Evaluación Final en la actualización postmoderna. Al reducir el ser a la realidad efectiva, a su eficacia, permanece cerrado a todo acontecimiento.
El imperativo moral actual
La escolástica proponía amar a Dios sobre todas las cosas, subordinando los deseos a la razón y demonizaba la tendencia al pecado o concupiscencia (con-plenamente y cupere-desear). Sto. Tomás consideraba un vicio capital (principal) aquel que tiene un fin excesivamente deseable de manera tal que en su deseo, un hombre comete muchos pecados todos los cuales se dice son originados en aquel vicio como su fuente principal (capital). En la página web de Las Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y de María se enuncian así los siete pecados capitales: Soberbia, ante el deseo de alto honor y gloria (actualmente fama), avaricia, ante deseo de acaparar riquezas, lujuria, ante el apetito sexual, ira ante daño o dificultad (actualmente baja tolerancia a la frustración), gula ante la comida y bebida (actualmente trastornos de la alimentación y adicciones), envidia resiente las cualidades, bienes o logros del otro porque reducen nuestra autoestima (sic), pereza, el desgano por obrar en el trabajo o por responder a los bienes espirituales. En la actualización capitalista, en la que Dios (lo contante) es el capital, los deseos se insubordinan a la razón y la concupiscencia invierte la situación, convirtiendo los antiguos pecados en virtudes capitales. El "discurso" capitalista produce una ruptura del límite entre el sujeto y el plus de goce y origina el perpetuo movimiento. Esto convierte la voluntad de goce/voluntad moral en perversa, de tal manera que es posible confundir perversión con cultura, bajo la égida del superyó cuya fórmula fundamental es: ¡Goza!. Así el imperativo moral actual sería: goza sin vergüenza de lo último en comida, bebida, sexo, comodidad, fama, facilidad, riqueza y todo esto rápida, velozmente. O lo que es lo mismo: Consume hasta morir.
El goce del actual.
Los actus son transmitidos en "tiempo real" instantáneamente por los media. Como Proust escribió el periódico del día y el croissant reciente hacen buena pareja. En esta cualidad de lo reciente repara Freud en "El Chiste y su relación con el Inconsciente", al presentar el factor actualidad como un medio auxiliar técnico del chiste, cuyo empleo reposa en el "reencuentro de lo conocido": "El factor actualidad, que se agrega como una pasajera pero generosa fuente de placer a las propias del chiste mismo, no puede ser juzgado equivalente al reencuentro de lo conocido. Trátase más bien de una serie de cualidades especiales de lo conocido, o sea las de ser reciente, preciso y no hallarse aún empañado por el olvido. También en la formación de los sueños hallamos una especial preferencia por lo reciente, y no podemos por menos de sospechar que la asociación con lo inmediato es recompensada con una especial prima de placer, o sea facilitada". Esta especial preferencia por lo reciente se encuentra, asimismo en los síntomas histéricos de los que se dice que están sujetos a la moda. Hasta el mismo Lacan dijo que le gustaba aferrarse a algo de actualidad en el diálogo con sus enseñantes, ya es difícil vivir en un mundo, el de la reflexión, donde no ocurre gran cosa.
Freud señaló el interés de estudiar la reacción anímica frente a lo nuevo. Contrapone el temor a lo nuevo en casos de histeria y neurosis obsesiva y la atracción por lo nuevo, como un hambre de estímulos. Una relación parecida se da entre lo heimlich y unheimlich de lo que se ocupa en "Lo siniestro". Esta idea de hambre o apetito, que aparece en varios autores de diferentes épocas nos lleva a la cuestión del goce. Veremos que la actualidad se "come"; no es casualidad que se emitan las noticias a la hora de la comida.
Por supuesto que el intervalo de tiempo al que se refiere la palabra reciente en la actualidad no es el mismo que para Freud. La aceleración en la rotación del capital que hemos señalado antes, exige que la "prima de placer" se obtenga en lo "último", última actualización, que rápidamente queda obsoleta. ¿Qué relación hay entre esta "prima de placer" y el plus de goce de Lacan? Desde un punto de vista estrictamente económico la prima difiere de la plusvalía porque no está referida al valor, es un plus pero referido a la cancelación de un contrato, a un seguro, a la finalización de una transacción. Desde el punto de vista de la economía pulsional no es lo mismo el placer y el goce. Freud todavía no había escrito el "Más allá del principio del placer". A pesar de todo la prima de placer como el plus de goce hacen referencia a una cantidad que se produce como re-encuentro.
La actualización como repetición
Para Lacan el apetito de lo nuevo, que ejemplifica el juego infantil, es la repetición. Remontándose a Kierkegaard y a los trabajos de Freud sobre la neurosis obsesiva construye este concepto. Para él fue primero repetición simbólica aunque años después, la repetición es tratada en relación a lo real. La repetición en sí misma es lo que constituye la diversidad más radical. La repetición es apetito de lo nuevo. "El retorno de la necesidad apunta al consumo puesto al servicio del apetito. La repetición exige lo nuevo; se vuelve hacia lo lúdico que hace de lo nuevo su dimensión. Todo lo que, en la repetición, se varía, se modula, no es más que alienación de su sentido. Esta variación hace olvidar la meta de la significancia transformando su acto en juego, y proporcionándole descargas placenteras desde el punto de vista del principio del placer."
El apetito de lo nuevo, ese hambre de lo reciente, facilitada por una prima de placer, tiene su parentesco con la avidez de novedades de Heidegger quien recuerda el comienzo de la Metafísica de Aristóteles, donde el amor a las sensaciones visuales es señal de que todos los hombres por naturaleza desean saber. Es lo que S. Agustín llama concupiscencia de los ojos: "la curiosidad radica en el apetito de conocer y los ojos ocupan el primer puesto entre los sentidos en orden a conocer". Heidegger traduce línea a línea un fragmento de las Confesiones ocupándose de las habladurías, la avidez de novedades y la ambigüedad en su estudio del "ser en". Ese privilegio de lo visual, predominio de la imagen en nuestro mundo, es la construcción de ese mundo, en una sucesión de imágenes siempre recientes, renovadas cotidianamente, para saciar ese apetito ávido de novedades, esa concupiscencia de los ojos, culpable de querer verlo todo, como en el panóptico. La realidad efectiva, como moneda corriente, no es sostenida por el fantasma del actu audiovisual, sino que, transmitido en "tiempo real", es transformada en fantasma.
La acucia, avidez, apetito, pulsión en términos psicoanalíticos, que impulsa a lo nuevo, es aprovechada por el mercado ofreciendo un cebo a la pescadilla que somos para él y que nos mordamos la cola. La actualidad responde a la avidez de novedades con el estudio de mercado y el lenguaje de la publicidad vendiéndonos lo nuevo con el cebo del envoltorio, del glamour o brillo fálico, marcas desarrolladas por la publicidad que expropia el goce singular, que produce un lugar donde la mirada es engañada, donde el apetito come con los ojos. El producto satisface el apetito de lo nuevo, pero de una manera efímera, como el chiste, que no puede hacer gracia mas que la primera vez, cuando sorprende. Ello hace que inmediatamente se puede ofrecer algo más nuevo para consumir.
El sentido de la actualidad
Ya hemos apuntado a ese irresistible aroma de lo reciente de los productos de actualidad. Pero además es en la dimensión temporal del sujeto donde se produce el sentido. La actualidad produce un sentido de la historia, la escribe.
En 1953 Lacan define la historia como la emergencia de la verdad en lo real y dedica unas cuantas páginas a la cuestión del sentido y la historia. Años más tarde llama la atención sobre Kierkegaard quien, en "El concepto de la angustia", parte del pecado original para tratar el origen de la Historia. Kierkegaard cuestiona el origen, el establecimiento del punto que dé sentido, que ordene, estableciendo una secuencia, el acontecimiento. Más adelante introduce el momento donde alcanza su sentido la división entre presente, pasado y futuro. "El momento es esa cosa ambigua en que entran en contacto el tiempo y la eternidad, contacto con el cual queda puesto el concepto de la temporalidad". Para él la determinación del tiempo es únicamente pasar. Así que lo nues(o)tro es pasar y nos-Otro-s estamos vinculados por un cierto discurso, el de nues(o)tros contemporáneos. En la actualidad el falso discurso capitalista nos desvincula.
El punto de apoyo fijo podría ser lo que Lacan llama punto de capitón, que hace sentido, que da sentido. Es un significante amo y un acontecimiento, que marca las coordenadas espacio-temporales y que hace legible la historia. Estos acontecimientos pueden ser leídos como irrupciones de goce que se conmemoran. Son puntos de creación ex-nihilo que constituyen la temporalidad de la pulsión, lo histórico como un sentido gozado.
En la producción de actus deportivos podemos ver ese sentido gozado de la id-entidad nacional. El carácter nacional se suma a la citada figura del héroe de la velocidad, el piloto, en una épica de carreras de nacionales cuyas gestas son cantadas por los media. El héroe de los rallys, el de la Fórmula 1, o la del héroe-piloto también nacional de motos que acaba segundo con los tobillos partidos.
La tiranía de la actualidad empuja a ser contemporáneo de uno mismo, conociendo las últimas tendencias y los mercados de futuro, produciendo una demanda de actus a la que responde una catarata de productos en "tiempo real". Cotizaciones de bolsa, precio del petróleo, alimentos y desfiles de moda, obedecen a la misma lógica de la especulación: lo que se va a llevar. Hay que ser rápidos anticipándose a lo que va a ocurrir. Es entonces cuando un falso rumor o una información privilegiada pueden producir grandes ganancias. La cuestión es entonces quién escribe lo que ocurre, es decir, lo que acontece, pero corriendo, la contingencia. El que hace la cuenta cuenta el cuento, como rezando el rosario. El contador, el contable precede al cuentista, en el sentido de relatador. La escritura cuneiforme es rasgo contable antes que letra.
La secuencia es posible cuando hay delimitación, establecimiento de un punto, de un límite, una jerarquía, un orden. Si el Otro no existe ¿Quién determina el acontecimiento que origina la cuenta y el cuento? ¿Quién establece las coordenadas, el punto a partir del cual se establece una secuencia? ¿Quién establece el sentido? El sentido como comprensión, pero también el sentido como dirección ética, política, ya que la interpretación que triunfa es también un proyecto que triunfa. ¿Qué acto de fe para una nueva fecha? La buena nueva
El fetichismo de la mercancía en relación con el tiempo se llama noticia
Introducir en el mundo natural la organización del significante es introducir el sentido, y el deseo. Establecer el sentido de lo que acontece, produciendo deseo y satisfaciendo el hambre de sentido, la avidez de novedades, (la avidez de novedades es antes hambre de sentido) es escribir la historia y ejercer un poder. En la actualidad, esas ficciones recientes pretenden representar a la opinión pública que recibe su consistencia en cifras, produciendo la evaporación del espacio político por la separación, la representación de la Mayoría, que domina la lógica electoral. Esta Mayoría, indiscutible autoridad de la democracia recibe una legitimación estadística, distribución normal cuya media podría representar el centro político, aparece como una fuente de legitimación en las democracias parlamentarias entre elecciones. La batalla de la opinión pública es por eso más dura que nunca. Una organización significante articulada como ficción busca imponerse como actualidad, como tiempo presente, impuesta por los verdaderos legisladores actuales, los creadores de opinión, de estilos de vida, de modos de parentesco, de goce. Estos legisladores, que producen la legitimación del orden político utilizan la Autoridad del Presente y una tecnología cada vez más veloz aparentando instantaneidad. Se suceden actualizaciones (re-novaciones) cada vez más rápidas que dejan obsoleto con noticias y novedades todo lo anterior. Sin embargo vivimos en una sociedad repetitiva que excepto en objetos técnicos, no produce nada nuevo, aunque periódicamente, a plazo fijo, produzca un sin fin de novedades. Una sociedad postmoderna que renuncia a la innovación del invento pero satisfaciendo el apetito de lo nuevo. Como los fetiches -gadgets cotidianos con fecha de caducidad (usar y tirar), los actus, son ficciones (fetiches) recientes fabricadas por la convención capitalista y producen la realidad, nuestra imagen, nuestro otro (imagen) con el que nos debemos identificar, nuestro mundo (pantallas), "nuestra" forma de gozar(consumir), además de constituir una especie de comida rápida de novedades. La noticia es así una mercancía de sentido gozado.
Desde hace algún tiempo la economía política ha subsumido la economía subjetiva. El psicoanálisis permite tratar la economía subjetiva en términos de pulsión y entender la conversión del valor de uso a esa doble faz de la mercancía inmaterial que producen las fábricas de actualidad: su valor de cambio y su valor de goce. El momento actual, es el del "discurso" capitalista que se infiltra irresistiblemente como un poderoso gas letal, haciendo un producto comercial de cualquier cosa. El poderoso caballero ha reducido todo a cuentas, incluido el sentido. La actualidad es un valor de cambio, una mercancía que impone un valor de goce a los consumidores de novedades, más o menos bulímicos, que buscan la tranquilidad adaptándose a la norma, en sus habitáculos interconectados. Estas mercancías, objetos complejos con los que se trata de extraer plusvalía, provocan el reflejo de compra pero además establecen el Sentido. Para ello son necesarios muchos cálculos. El fin de la producción biopolítica son estas mercancías inmateriales que vende la actualidad y de las que goza el espectador/consumidor en su casa/terminal, adaptándose a la normalidad del individuo cuantitativo. Las prácticas unificadas de lo espectacular integrado han conseguido transformar económicamente el mundo y, al mismo tiempo, transformar policialmente la percepción. Una policía seductora que marca tendencias como antes se marcaba el paso, que nos manda gozar, extrayendo plusvalía y produciendo una realidad, estableciendo un sentido, ejerciendo el biopoder.
Joaquín Luzón
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